Cómo llevar una sencilla gestión contable de tu emprendimiento

Al lanzar un emprendimiento, es muy importante comenzar a registrar las entradas y salidas de dinero para gozar de una correcta organización.

Foto: Pexels
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Poner en marcha un emprendimiento no es una tarea sencilla, ya que hay que tener en cuenta numerosos factores como el mercado al que se apunta, los bienes y servicios que ofreceremos, el capital que tenemos, etc. Sin embargo, dentro de estos puntos a contemplar se suele dejar de lado la gestión contable, ocasionando graves inconvenientes en el mediano y largo plazo. Para evitar esta situación, a continuación, algunos consejos para organizar las finanzas del negocio de forma “casera”.

Tener un “libro diario”

En las grandes empresas, los departamentos contables tienen un libro diario en el que se registran las operaciones que se realizan. Aunque a simple vista puede parecer algo complejo, en pequeños emprendimientos se recomienda tener una versión “lite” de este documento.

Básicamente, hay que rellenar una planilla de cálculos con las ventas que logramos y con los medios de pagos que fueron abonadas. De esta forma, sabremos el recorrido de los ingresos y nuestra situación actual.

Armar un inventario

Por otra parte, es fundamental tener un inventario en el que se vuelquen todas las materias primas, en caso de que produzcamos bienes, y la mercadería, si revendemos, para poder detectar posibles faltante o sobrantes de stock.

En pequeños emprendimientos, los especialistas recomiendan valuar toda la mercadería a valor de mercado, ya que es muy difícil determinar cuál entra y sale primero o cuál entra y sale último, tal como se visualiza en los programas profesionales de gestión contable.

Evitar gastos de caja

Por último, para llevar una correcta gestión contable de un emprendimiento y tener unas finanzas corporativas saludables, es recomendable no utilizar el saldo de la caja para pequeños gastos insignificantes.

Tomar un café, comprar la comida o utilizar el dinero para algún imprevisto puede ocasionar que, en un futuro cercano, existan “faltantes de caja” muy difíciles de reconocer, lo que presta a la confusión y desordena la situación financiera.

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