Las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) están en estado crítico. Actualmente apenas superan los 33.000 millones de dólares, sufriendo una drástica caída desde el año 2011, cuando las mismas habían alcanzado el pico de 46.000 millones de dólares.
Sin embargo, las arcas del BCRA son una pequeña cuenta de ahorro frente al resto de las reservas de otros países sudamericanos.
En 2007, Argentina contaba con 46.176 millones de dólares en concepto de reservas internacionales, la segunda más grande de Sudamérica tras Brasil, que poseía 179.432 millones de dólares. Pero en 2011, el BCRA apenas había aumentado sus reservas unos 250 millones de dólares, y había sido superado por Perú, con 47.206 millones de dólares, mientras que Chile estaba muy cerca, con 41.979 millones de dólares. Además Brasil había triplicado sus reservas, a los 350.356 millones de dólares.
En lo que va de este año, Argentina siguió retrocediendo casilleros. Chile sobrepasó a nuestro país, con 38.357 millones de dólares, junto con Perú (60.017 millones de dólares) y Colombia (46.845 millones de dólares), mientras que Brasil amplió la diferencia, alcanzando los 360.000 millones de dólares.
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¿Sólo 12.000 millones de reserva?
Según aseguró el periodista Joaquín Morales Solá en su columna dominguera en La Nación, en realidad las reservas netas del BCRA son apenas de 12.000 millones de dólares, en el mejor de los casos, mientras que el resto obedece a otros agregados que la entidad realmente no posee, como los dólares en las cajas de ahorro y los swaps con China.
Todo esto sin contar los 85.000 millones de dólares que el Gobierno nacional le pidió prestado al Banco Central y que, aparentemente, no tiene intenciones de devolver.
Para graficarlo mejor, Morales Solá detalló que “a los 33.000 millones que se declaman ahora hay que restarles varias cosas. Hay 8.000 millones de encaje, que forman parte del dinero que los argentinos atesoran en cajas de ahorro en dólares. Hay 11.000 millones de los swaps con China, pero no son dólares, sino yuanes. Y hay unos 2.500 millones (algunos economistas llevan la cifra a 3.000 millones) que pertenecen a pagos a los bonistas que ingresaron en los canjes y que el juez Thomas Griesa no les permite cobrar”.
“Quedan, entonces, 11.500 millones de dólares, sin contar los vencimientos de la deuda hasta diciembre ni las compras de dólares para atesorar o los gastos de argentinos en el exterior. Se le pueden restar otras cosas (como la deuda del Banco Central por las liquidaciones no hechas de importaciones pagadas aquí), pero es mejor dejar las cosas así", agregó el periodista.
El déficit, otro grave problema
A la inversa del achicamiento de los dólares, se agranda el déficit fiscal nacional. Durante el primer semestre el déficit se triplicó con respecto al mismo periodo del año anterior y alcanzó los 107.135 millones de pesos. De hecho, economistas estiman que el 2015 cerrará con un rojo cercano a los 300.000 millones de pesos.
¿Las causas? Un creciente gasto público y una inflación que no baja del 30 por ciento. Además hay que tener en cuenta que se trata de un año electoral, donde el Gobierno utiliza dinero del fisco sin parar en obras públicas, subsidios y gastos sociales, cuestiones que serían positivas si no fueran porque mucho de ese dinero se termina licuando por la escalada inflacionaria, las maniobras burocráticas, la corrupción gubernamental y el desmedido manejo del dinero.
Misma situación se percibe en las provincias. Un informe de la Fundación Mediterránea, que publicó MDZ, reveló que las provincias en su conjunto podrían alcanzar un déficit de 6.900 millones de pesos en 2015, cuando el año pasado fue de 1.500 millones de pesos.
La tendencia ya se reveló en estos primeros meses. Por ejemplo, en Mendoza el superávit se redujo un 75 por ciento, pasando de los 938 millones de pesos en 2014 a 243 millones de pesos en el primer semestre de este año. La situación fue mucho peor en Buenos Aires: en el primer trimestre del año pasado, el superávit fiscal alcanzó los 7.892 millones de pesos, pero en el mismo periodo del 2015 ya estaba con un déficit de 196 millones de pesos.