Los jóvenes y el empleo: un desafío estructural

Un informe de la Fundación Mediterránea alerta sobre el crecimiento del sector de esta población que no estudia, ni trabaja en relación a Chile y a Brasil.

 Un estudio de la Fundación Mediterránea sobre la situación del empleo en la población joven indica que creció la participación de la problemática franja entre los que no estudian ni trabajan y que por ese motivo, tienen menos posibilidades de una inserción real en el mundo del trabajo. 

El estudio pone el tema de relevancia en la agenda del próximo gobierno.

Sobre un total de 5,1 millones de jóvenes de entre 18 y 24 años, más de 2,6 millones (53%) enfrentan al menos un inconveniente de inserción social, sea por no haber completado el ciclo escolar o por no haber logrado acceder a un empleo productivo y formal, señala la investigación de la entidad económica.

Dentro de ese total, hay 900 mil jóvenes que encuadran en la categoría "Ni-Ni", ya que no estudian, no trabajan ni buscan empleo. Este segmento aumentó en forma significativa su participación en la población de entre 18 y 24 años, pasando de 13,1 % de los jóvenes en 2003 a 17,7 % en 2014. Los indicadores de la Argentina en la problemática "Ni-Ni" son peores que los de Chile (13,3 %) y de Brasil (15,2). 

En provincias como Chaco este ratio alcanza nada menos que al 39,8 % de los jóvenes.

Los datos se condicen con el informe que ya en enero de este año daba a conocer el Observatorio Social basado en la Encuesta Permanente de Hogares del segundo trimestre del 2014.

En ese momento quedaba en evidencia que la situación socio-económica de los jóvenes de 15 a 24 años de edad era preocupante porque sufrían de manera desproporcionada de la pobreza e de la indigencia. 

Según el informe casi el 20% de los jóvenes se encuentra excluido del sistema educativo y del mercado laboral, los dos principales mecanismos de inclusión social en esas edades. 

Para el 10% de los hogares más pobres, ese grupo llega a representar el 32% de los jóvenes. En todos los indicadores, los jóvenes se hallan en peores condiciones que los adultos y, en casi todos, las mujeres jóvenes enfrentan una situación peor que la de los varones jóvenes.