Ayer nomás, la ministra de Industria, Débora Giorgi, confirmó que el Gobierno analiza ir al rescate de la empresa Impsa, del Grupo Pescarmona, que se declaró en crisis tras avisar que no podrá afrontar mañana sus vencimientos de deuda.
La funcionaria precisó que la administración kirchnerista podría ayudar con algún tipo de aporte de capital a la empresa controlada por Enrique Pescarmona, para evitar que se acerque a un escenario de quiebra.
Giorgi aclaró que el rescate se dará "en tanto y en cuanto se preserven los intereses del Estado y los 1.700 puestos de trabajo" que la firma tiene en la Argentina.
A su vez, la funcionaria precisó que con el ministro de Economía, Axel Kicillof, y otras áreas de la administración central, están trabajando "codo a codo" desde hace tiempo con la empresa de Pescarmona para evitar su bancarrota.
Como sea, cualquiera que sea el resultado de la negociación con el Gobierno, Impsa entrará hoy en cesación de pagos porque no puede pagar un vencimiento de obligaciones negociables por 42 millones de pesos y 23 millones de dólares. Eso la obligará a reestructurar su deuda. Ya le encargó ese trabajo al ex secretario de Finanzas Daniel Marx y al estudio de abogados Pérez Alati, Grondona, Benites, Arnsten & Martínez de Hoz (H).
Además de las gestiones con el Gobierno y otras empresas, Enrique Pescarmona, quien condujo la empresa durante décadas, pero en los últimos años delegó el manejo cotidiano de los negocios principalmente en sus hijos Luis, Lucas y Sofía, cree que la superstición también le hizo un guiño.
En el mundo empresario se lamentan de que las terceras generaciones funden las empresas. "Esta empresa tiene 107 años. Mis chicos son la cuarta generación. No les va a pasar", le dijo con una breve sonrisa a uno de sus colaboradores esta semana, según refleja diario La Nación.