Acreedores desconfían del proyecto de ley que tiene media sanción en el Senado de la Nación y que busca cambiar el lugar de cobro de sus bonos desde Nueva York a Buenos Aires.
En una entrevista que concedió a Infobae.com, Diego Ferro, ejecutivo del fondo Greylock Capital Management, dejó en claro que, si bien prefiere cobrar a no hacerlo, la medida impulsada por el Gobierno argentino podría no contar con cierta popularidad entre los bonistas.
Según informó Leandro Gabin para el matutino porteño, Greylock Capital Management es uno de los fondos de inversión más grandes de EEUU.
Fueron acreedores de la Argentina cuando se desató el default de 2002 y aceptaron las condiciones del canje propuesto por el Gobierno recién en 2010 (habían rechazado la oferta inicial en 2005).
En suma, es uno de los tantos fondos que deberá decidir si acepta o no mudar el lugar de cobro de sus bonos desde Nueva York a Buenos Aires, como sostiene el proyecto de ley que ya tiene media sanción del Senado y hoy el ministro de Economía fue a impulsar en la Comisión de Finanzas de Diputados.
Al consultarle si aceptarían cobrar en Buenos Aires, Ferro explicó que "como fondo preferimos cobrar a no cobrar".
Pese a ello, observó: "Dependería de la aceptación que tenga el canje, porque si son pocos los que aceptan se transformaría en un bono muy líquido. De todas formas, lo mejor como inversor es que se resuelva este problema, se levante el stay y no haya cambio de jurisdicción. Esto le crea un problema a futuro a la Argentina, de una forma bastante innecesaria".
En ese orden, al preguntarle si considera que tendrá éxito la iniciativa argentina, estipuló: "No creo que sea muy popular en este momento. La mayoría de los inversores parecen apostar a una eventual resolución".
Seguidamente, dijo que el país subestima el beneficio que tendría llegar a un acuerdo en este litigio internacional.
"Claramente se subestima el beneficio que traería una resolución del problema. El default tiene algunas consecuencias de corto plazo, pero el problema de la economía actual viene de arrastre, no es por el default. Cuanto mas dure va a ser mas difícil de resolver y más va a condicionar a la próxima administración. Totalmente innecesario", resaltó.
Remató, posteriormente, que "el default genera incertidumbre y preocupación, y eso aumenta la demanda de dólares. Pero el principal tema es que la falta de resolución de este tema impide que haya inversión externa que eliminaría la restricción de dólares que se sufre".
Consultá aquí la entrevista completa.