Las consecuencias de la brecha del dólar

Ayer la divisa marginal se ubicó en los 11,80 pesos en tanto la moneda oficial avanzó un centavo, ubicándose en los 8,09 pesos. Más de uno recordó lo ocurrido en enero con la mayor devaluación registrada desde 2.002; economistas de Mendoza analizan la disparada y proyectan escenarios posibles.

El miércoles la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue escaló al 50 por ciento. La noticia generó cierto escozor en más de uno, en tanto retrotrajo a lo ocurrido en enero último, cuando se registró la mayor devaluación (superior al 18 por ciento) desde 2.002. Economistas mendocinos, dialogaron con MDZ Online, y ensayaron posibles escenarios de corto, mediano y largo plazo.

Traslado a los precios, profundización de la caída en la actividad económica, incremento de la inflación mensual y anual y, lo fundamental, mayor incertidumbre en la toma de decisiones de inversiones y consumo, son -en mayor y/o menor medida- las consecuencias esperadas para lo que resta del año.

En esta encrucijada, la pelea (implícita) entre el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Juan Carlos Fábrega, y el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, es crucial porque de su resolución podría depender el rumbo de la economía argentina.

Un escenario similar a febrero

El analista de la economía argentina y referente de Evaluecon, José Vargas, fue quizá el más crítico de los economistas consultados al vaticinar para el corto plazo un nuevo traslado a los precios. Según indicó, si la tendencia actual se profundiza los meses de junio y julio podrían registrar una inflación del 3 por ciento con una caída en la actividad económica.

"(Las consecuencias) son las mismas que tuvimos en el mes de febrero y marzo que se terminan trasladando a precios y se profundiza la caída en la actividad económica. Después de la devaluación de enero tuvimos hasta el mes actual una brusca caída en la actividad económica con consecuencias nefastas en el empleo y una inflación sumamente elevada", recuperó Vargas.

"Si volvemos a tener estos indicios de que el tipo de cambio marginal vuelva a superar los 12 pesos como en la jornada de ayer; evidentemente en el cortísimo plazo vamos a tener un traslado a los precios, no será como en los meses previos porque hay una caída en la actividad económica pero vamos a seguir con una inflación sumamente alta como la que tenemos; estamos arriba del 35 por ciento anual", vaticinó.

Lo único seguro: la incertidumbre

El economista Sebastián Laza se contrapuso a la idea de que la reciente disparada del dólar oficial pueda impactar considerablemente en los precios; sin embargo, apuntó que el mayor inconveniente continúa siendo la incertidumbre en el terreno económico nacional.  

De acuerdo con lo que especificó, la consecuencia más importante es "meterle más incertidumbre a las tomas de decisiones de inversiones y consumo, que es lo que, en definitiva, mueve la economía", subrayó.

Añadió que los niveles de inflación proyectados anualmente continúan ubicándose entre el 30 y el 35 por ciento y aseveró que de mantenerse la recesión de la actividad económica la disparada en los precios seguirá siendo desacelerada.

"Creo que no se va a repetir lo de enero, el Gobierno va a tratar de hacer minidevaluaciones centavito por centavito (...) creo que el Banco Central está tanteando al Mercado a ver cómo va tomando este nuevo cambio de escenario; pero, no creo que vaya a haber una suba de 8 a 9,50 pesos de hoy para la semana que viene, no lo veo" y, sin embargo, deslizó: "Igual esto es Argentina todo puede pasar".

Hasta que pase el Mundial

Alejandro Trapé, otro economista consultado por MDZ Online, calificó el aumento de la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue como "un sinceramiento de lo que está pasando en el Mercado"; es decir, una corrección que en algún momento iba a ocurrir.

Apuntó que ni a nivel micro ni a nivel macro tendrá consecuencias realmente preocupantes sino que todo, y aunque parezca banal, parece quedar suspendido hasta la finalización del Mundial.

"No veo que esto vaya a ir rápidamente a los precios como ocurrió con la devaluación de enero, porque fue más fuerte, en todo el mes hubo una devaluación del 25 por ciento. Ahora tenemos una situación económica recesiva que impide que estos ajustes se vayan a trasladar a los precios. No veo que sea demasiado preocupante para la economía familiar", dijo al ser consultado por las consecuencias que el aumento del dólar oficial podría tener en el bolsillo del ciudadano de a pie.

"A nivel macro, sí es un poco más preocupante pero refleja algo que se esperaba, no ha sido una gran novedad ni una gran sorpresa sino que está reflejando algo que se esperaba que ocurriera y la situación macro no se complica por esto; la verdad es que ya estaba complicada de antes. Esto es un ingrediente más", consideró Trapé al resaltar las variables que se encuentran altamente complicadas: recesión, inflación, desempleo e incertidumbre.

Asimismo, en consonancia con Laza, sostuvo que la inflación anual sigue ubicándose entre el 30 y 35 por ciento mientras que la mensual podría ubicarse, en los próximos meses, entre el 1,5 y el 2 por ciento.

"Ese es el nivel de crucero con el que el Gobierno también está cómodo; al menos, hasta que pase el Mundial, donde parece que ponemos pausa y después seguimos", evaluó el economista.

Prioridades: déficit fiscal y freno a la emisión monetaria

Los economistas consultados coincidieron en que la salida de esta compleja situación se lograría con un plan antiinflacionario "serio" que no busque emparchar los problemas económicos sino que los resuelva estructuralmente. En ese orden, apuntaron al orden de las cuentas fiscales y al control de la excesiva emisión monetaria.

"Lo que habría que hacer es ordenar las cuentas fiscales; desde el punto de vista monetario, el BCRA está intentando hacer lo que debería; pero desde el punto de vista fiscal es muy complicado porque el crecimiento del gasto público es alarmante, crece por encima del 40 por ciento anual y los ingresos no acompañan y evidentemente cuando el país está en una situación de ese tipo empiezan a surgir quiebres en otras variables: tipo de cambio por la incertidumbre y por la falta de reglas de juego claras", puntualizó Vargas.

Por su parte, Laza introdujo la necesidad de encarar un plan antiinflacionario serio, cosa que dudó que haga la gestión kirchnerista considerando el poco más de año y medio que le queda de Gobierno.

"La solución de largo plazo es aplicar un plan antiinflacionario complejo y no lo de ahora que son medidas espasmódicas. La solución de fondo es un plan antiinflacionario en serio con ajustes en el gasto público, con ajuste monetario pero ajuste del gasto público seguro", postuló.

Sin embargo, se mostró escéptico al respecto al apuntar que Axel Kicillof, ministro de Economía, "va a seguir insistiendo con conseguir deuda externa... de hecho el acuerdo con el Club de París es la puerta para volver a conseguir deuda externa, volver a emitir bonos, para conseguir dólares, en el mercado internacional; Kicillof va a seguir insistiendo con colocar deuda externa para que el ajuste interno sea menor. Ahora, con eso no bajás la inflación en absoluto, lo que lográs es que la recesión no sea tan fuerte; o sea es un parche más", diagnosticó.

Trapé, por su parte, no se alejó demasiado de las apreciaciones de Laza y consideró que "se debiera tratar de resolver el problema fiscal y tratar de que el Central no esté emitiendo tanto dinero para atender el déficit fiscal, porque eso nos ayudará con el tema de la inflación y de las expectativas".

Al consultarlo sobre el déficit fiscal que se triplicó en los primeros meses de 2.014 superando los 15 mil millones de pesos, el economista detalló: "Es así, el déficit fiscal no cede y los aportes que tiene que hacer el Central son cada vez más grandes. Lo preocupante es que en el camino que está el déficit apunta a ser cada vez más grande y no más chico y eso es lo que le ha dado dolores de cabeza a la Argentina en los últimos 70 años", puntualizó.

Y añadió: "Si hubiese un plan antiinflacionario serio coordinaría las expectativas de la gente de abajo y la situación empezaría a ser diferente".

El rumbo pende de la pulseada Kicillof-Fábrega

El cruce entre Kicillof y Fábrega, que Jorge Capitanich, jefe de Gabinete de la Nación, se encarga de negar en cuanta conferencia de prensa ofrece, parece ser crucial en la dirección que la economía argentina tome.

Los analistas que hablaron con MDZ Online resaltaron que la dirección que elige el mendocino y titular del BCRA sería más arriesgada a nivel de costo popular pero, seguramente, ofrecería mejores perspectivas en el mediano y largo plazo.

"Para mí la salida es que tiene que haber un ajuste ortodoxo, que indudablemente va a derivar en una recesión fuerte pero es el costo de estabilizar la economía; pero Cristina va a apostar a Kicillof hasta dónde más se pueda para tratar de con el mínimo ajuste la economía camine aunque sea... para no tener un costo popular y más, considerando, que el año que viene es electoral", evaluó Laza.

Por su parte, Trapé explicó que Kicillof y Fábrega tienen visiones distintas respecto al modelo económico. "Una es más conservadora y otra más extremista; Kicillof plantea una visión más extremista con aumento de gasto público, sin importar el déficit fiscal y pidiéndole dinero al BCRA para que lo financie. Fábrega, por su lado, es el ancla que trata de no entregar tanto dinero de parte del Central para financiar el déficit y funciona como la visión conservadora y creo que es la que debiera prevalecer para que las expectativas no se disparen", finalizó.