A partir de mañana ya no estará vigente la cláusula RUFO que impedía ofrecer a los fondos buitres mejores condiciones en el canje de deuda que a los bonistas que ya habían entrado en la reestructuración de 2005 y 2010.
Desde el 1 de enero de 2015, Argentina podrá sentarse a negociar con los holdouts sin miedo a nuevos reclamos de los bonistas reestructurados. De todos modos, la disputa no se resolvería en breve.
"A partir de enero, Argentina se va a poner a negociar en serio. Pero esto significa que no va a darles a los buitre todo lo que quieran, sino que va a partir de las mismas condiciones de los canjes anteriores", dijo Enrique Dentice, de la Universidad Nacional de San Martín.
Y agregó, según publicó Minuto Uno: "No es probable que se llegue a un arreglo inmediatamente. Creo que recién en el segundo trimestre de 2015 avanzará el proceso hacia un resultado más concreto".
"En algún momento habrá un acuerdo, el problema es cuándo y cómo. Los buitres quieren cobrar por lo menos el 80%, y el gobierno va a ir con una propuesta mucho más agresiva. Esto es razonable, no se puede pagar todo lo que piden", opinó Marcelo Etchebarne, del estudio Etchebarne, Cabanellas y Kelly.