Sony y el desafío de adaptarse al mercado

Luego de los primeros fracasos, los fundadores se adaptaron a las necesidades de los clientes y saltaron al mercado estadounidense.

Foto: EFE
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De la peor de las tragedias pueden surgir las mejores ideas, y eso debía ser lo que Akio Morita debió tener en su cabeza mientras se planteaba cómo  sobrevivir en 1946, en un Japón devastado por la Segunda Guerra Mundial.  Leyendo un diario, Morita descubrió una noticia que hablaba de la invención de un convertidor de ondas de corto alcance. El inventor era Masaru Ibuka, un conocido suyo a quien no dudó en contactar.
 
Según relata en un cable la agencia NA, de esa reunión los dos hombres salieron con la idea de formar una empresa que fundaron en Mayo de 1946 bajo el nombre de Tokyo Tsushin Kogyo o "Totsuko" (algo así como Corporación de Telecomunicaciones e Ingeniería de Tokio).
 
Su primer producto fue un aparato para cocinar arroz que resultó ser un fracaso comercial. Sin embargo, con la recuperación de la economía japonesa, la demanda de productos de gran consumo aumentó, y Morita y su socio decidieron abandonar el mercado de electrodomésticos para enfocarse en electrónica.

Su primer producto fue un aparato para cocinar arroz que resultó ser un fracaso comercial.

El cambio de estrategia hizo que Ibuka desarrollase en 1950 un grabador de cassettes copiando un modelo de la JVC. La demanda inicial del producto fue sumamente baja, en parte por su alto precio y sus casi 40 kilos de peso, en parte por el desconocimiento que existía de sus potenciales aplicaciones
comerciales.
 
A pesar de haber tenido cierto éxito, el grabador era demasiado grande y pesado para ser vendido en los hogares, por lo cual los ingenieros de la Totsuko decidieron mejorar el producto, convirtiéndose en el primer grabador hogareño japonés en 1951, según un cable publicado por la agencia NA.
 
Las claves del negocio
 
Morita fue descubriendo los aspectos que harían de su empresa la elegida por los consumidores. Gran importancia al servicio post-venta y algo novedoso como poner el acento en el packaging de los productos, le dieron el empujón que faltaba para sobresalir.

Morita fue descubriendo los aspectos que harían de su empresa la elegida por los consumidores. Gran importancia al servicio post-venta y algo novedoso como poner el acento en el packaging de los productos.

Los socios se dieron cuenta de lo limitado de vender en un solo mercado y decidieron aprovechar el éxito de su radio para expandir  el negocio a los EE.UU. cuya economía en esa época era 10 veces más grande que la japonesa.

La empresa se dedicó primero a los electrodomésticos.

Pero la compañía tenía un problema ya que en EE.UU. nadie podía pronunciar su nombre. Tanto ‘Tokyo Tsushin Kogyo’ como ‘Totsuko’ eran muy difíciles de pronunciar para los americanos, por lo cual decidieron ponerle a la radio un nombre distinto.
 
Primero pensaron en un nombre de tres letras usando sus siglas, pero había demasiadas compañías de tres letras en ese entonces, con lo cual pasaron a cuatro
letras. Explorando varias alternativas, llegaron a SONY, una combinación entre la palabra latina "sonus" que significa sonido y la palabra en inglés "sonny" que se usa en forma familiar para referirse a un hombre joven.

De esta manera, a raíz de un recurso marketinero como el de adaptar un nombre para un mercado más grande que el original, una de las marcas fundamentales del siglo XX y XXI era bautizada.