De acuerdo con un sondeo elaborado por la consultora Poliarquía, que conduce Ernesto Kritz, el temor de los argentinos por perder su empleo viene en aumento. En rigor, la proporción de los encuestados que dicen estar muy o bastante preocupados se incrementó en ocho puntos porcentuales respecto de marzo, aumentando en abril hasta un 53% desde el 45% de marzo.
La encuesta destaca que las mayores alzas se dieron entre los más jóvenes (de 45% a 55%); entre los que viven en los partidos del conurbano (de 44% a 53%) y, “llamativamente”, entre los que aprueban la gestión del actual Gobierno (de 35% a 43%). El universo del relevamiento se basa en una muestra realizada en todo el país, de 1.000 habitantes, mayores de 18 años en localidades superiores a ese número de personas, informa hoy El Cronista.com
Kritz explicó que “ha crecido la incertidumbre porque aunque todavía no hay datos de empleo oficiales del primer trimestre, la gente ya percibe un nivel de estancamiento del trabajo, y avista una posibilidad que haya un mayor desempleo”. Para el consultor, la perspectiva de la opinión pública se basa en hechos concretos como “la disminución de horas extra, suspensiones o recortes en otros casos y que las empresas no están contratando personal cuando se producen vacantes”.
En este sentido, el informe muestra que el nerviosismo en torno al mercado laboral creció en los últimos meses. El porcentaje de los consultados que cree que la situación del empleo es positiva (en las categorías de “muy buena” y “buena”) disminuyó cinco puntos porcentuales, pasando de 38% en marzo a 33% en abril, mientras que la porción de quienes consideran que es negativa (“mala” y “muy mala”), en tanto, aumentó de 23% a 25%. Para la consultora el dato “más significativo” en este sentido es que los más jóvenes consultados (18 a 29 años) redujeron su opinión positiva de algo más de 50% en marzo a 41% en este último mes.
Consecuente con esto, sólo uno de cada cinco cree que el problema se ha ido solucionando en el último año, mientras que los que piensan que ha empeorado son el doble (un 40% de los encuestados). Entretanto, cerca de dos tercios (62%) opina que la disponibilidad de empleos es escasa, registrando un aumento de dos puntos con relación a marzo.
El trabajo también revela que la aceleración en los precios domésticos también afecta negativamente al mercado laboral.
“El impacto esperado de la inflación sobre el poder adquisitivo de los salarios es alto, y la expectativa sobre la capacidad de los sindicatos para superarla no es tan elevada”, dice. Para la mayoría de la opinión pública, respecto de la inflación esperada, los sindicatos conseguirán salarios iguales o menores que el año pasado. No obstante, ya iniciada la ronda de negociaciones colectivas, ha disminuido la proporción de los que creen que su ingreso real disminuirá este año. La proporción de quienes piensan que ocurrirá esto último, bajó de 43% en marzo a 37% en abril. Con todo, no varió el porcentaje de los que opinan que el ingreso real aumentará y sigue siendo pequeño (17%).