Juan Carlos Fabrega es el nuevo director del Banco Central: llega a ese cargo tras conducir el Banco de la Nación Argentina, luego de 43 años de trayectoria. El 3 de febrero de 2010, la presidenta Cristina Fernández le había ofrecido ser titular del Nación.
Nació en Mendoza hace 63 años (el 10 de enero de 1949) y vivió en la capital de la provincia y en Tupungato. Es padre de tres hijos.
A los 18 años empezó a trabajar en la entidad que presidió hasta ayer, como ordenanza en la sucursal de Río Gallegos. Había llegado allí en 1958 y permaneció unos 14 años. En esos años se hizo amigo de alguien de su edad que sería presidente de la Argentina en 2003: Néstor Carlos Kirchner.
A lo largo de su extensa trayectoria en el Nación manejó las sucursales de Montevideo y Santiago de Chile. Se considera un militante del peronismo.
Así como Mercedes Marcó del Pont llegó al sillón principal del Central tras ocupar el máximo cargo del Nación, algo similar acaba de suceder con Fábrega.
Sin embargo, hay dos hechos en lo que el mendocino fue investigado por los medios, en referencia a casos sospechosos: por un lado referido al Lazarogate y por otro, en un hecho de lo que se hizo público como Venezuela gate.
En el primero de ellos, Fábrega cobró triste celeridad al conocerse que el Banco Nación otorgó un inconveniente rescate financiero a las empresas de Lázaro Báez a través del polémico Leonardo Fariña, principalmente Austral Construcciones y Kank y Costilla.
La decisión no fue tomada solo por él, sino por el directorio del banco, al modificar las condiciones del fideicomiso financiero que el empresario K estructuró hace dos años en Nación Fideicomisos por $ 350 millones. Ello pese a las objeciones que planteó la línea técnica de la entidad.
Lo que hizo fue se extendió por un año el vencimiento de los títulos del fideicomiso que vencían el 30 del mes pasado; por el otro, se amplió hasta $ 300 millones el monto que Báez puede emitir de títulos denominados "Clase A", contra garantía de certificados de obra.
Y el otro caso fue tres años antes, cuando había sido indicado como el artífice de las negociaciones con un banco venezolano, del caso conocido como Venezuela-gate.
El caso lo dio a conocer en ese entonces el diario La Nación:
“El presidente del Banco Guayana, Oscar Giménez, entró en el Banco Nación la primera semana de marzo de 2007, con el único fin de llevarse un acuerdo comercial de la Argentina. Se entrevistó con la presidenta, Gabriela Ciganotto. Pero sólo cumplió su misión cuando un hombre clave se sumó a las negociaciones: el gerente general Juan Carlos Fábrega, un funcionario ascendente, amigo de la infancia del presidente Néstor Kirchner, que había sido designado responsable del acuerdo”.
Y agrega: “La firma se hizo de inmediato. Hoy, tres años después, el Banco Guayana, una entidad privada venezolana de una región donde pesa fuerte el chavismo, aparece involucrado con las empresas investigadas por supuestas coimas en el intercambio comercial con el país caribeño. Y Fábrega, el primer artífice de aquellos acuerdos, ya no es gerente general del Banco Nación. Ahora es el presidente”.