Europa quemó su último cartucho: ¿Y ahora?

Los comentaristas lo llaman el "bazooka" de Mario Draghi. El programa de compra de deuda pública anunciado por el presidente del Banco Central Europeo (BCE) es un recurso extremo para frenar la presión de los mercados sobre países en crisis como Italia o España. Pero si fracasa, no quedarán armas más poderosas a las que acudir.

Europa cerró hoy otra semana histórica con dos sensaciones opuestas: la euforia de haber lanzado toda la artillería contra la crisis y el vértigo de saber que ya no tiene más munición. En los próximos días se sabrá cuál de las dos estaba más justificada.

   Los comentaristas lo llaman el "bazooka" de Mario Draghi. El programa de compra de deuda pública anunciado por el presidente del Banco Central Europeo (BCE) es un recurso extremo para frenar la presión de los mercados sobre países en crisis como Italia o España. Pero si fracasa, no quedarán armas más poderosas a las que acudir.

   "Las decisiones del BCE reducirán claramente las primas de riesgo, al menos de los bonos con vencimiento a corto plazo", analizó Michael Heise, economista jefe de Allianz. "Pero la crisis de deuda está lejos de haber pasado. La responsabilidad reside ahora en los gobiernos nacionales y en la cooperación política dentro de Europa".


   El análisis dispone sobre el tablero todos los actores que habrá que seguir de cerca la próxima semana.

   Las primas de riesgo respondieron exactamente como esperaba Draghi. El anuncio del BCE dio confianza a los inversores y el diferencial del bono español con el alemán cayó en dos días cerca de 100 puntos. Algo similiar pasó con el italiano o el portugués.

   También las bolsas reaccionaron con euforia y el Ibex de Madrid se disparó casi un cinco por ciento el jueves. Sin embargo, el selectivo fue reduciendo sus ganancias en la jornada del viernes mientras el gobierno de Mariano Rajoy advertía que se tomará tiempo antes de reaccionar al anuncio del BCE.

   Rajoy se encuentra en una encrucijada. Antes de solicitar a Europa un rescate, como exige Draghi a los países que quieran beneficiarse del programa de compra de deuda, quiere ver si el anuncio del BCE sigue bastando para reducir los intereses de la deuda española.

   Pero esa misma indecisión podría devolver la incertidumbre a los mercados y anular el efecto positivo de la medida del BCE. Por eso la patronal española reclamó hoy que Madrid acuda lo antes posible al rescate. Las negociaciones en Moncloa serán otra clave para tener en cuenta los próximos días.

   El BCE vinculó la compra de deuda al pedido de un rescate con "condiciones estrictas" para que los países beneficiados estén obligados a seguir adelante con sus reformas tras recibir el dinero.

   El ejemplo del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que retiró importantes leyes de ahorro poco después de que el BCE anunciara en 2010 la anterior compra de deuda, sigue muy presente en la memoria de la entidad.

   "El BCE se mueve en un delicado equilibrio. Por un lado debe mantener a raya a los mercados, pero por el otro debe garantizar la presión por reformas en los países en crisis de deuda", señaló Heise.

   El programa del banco, coinciden todos los analistas, es sobre todo una forma de "comprar tiempo" que España o Italia deben usar para avanzar con sus programas de reformas. "También tiempo para que empiecen a mostrar sus frutos", señaló Heinrich Bayer, del Postbank.

   Para Bayer, "si las normas impuestas por el BCE logran que los países en crisis mantengan de forma consecuente con las reformas emprendidas, el programa del banco será entonces un importante hito en la superación de la crisis de deuda en Europa".

   La otra clave a seguir la próxima semana estará en el Tribunal Constitucional alemán, que el miércoles se pronuncia sobre las demandas de políticos y grupos ciudadanos contra el pacto fiscal europeo y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

   Si la corte da la razón a los demandantes y declara inconstitucionales esas herramientas cruciales en la lucha contra la crisis, el histórico paso dado el jueves por el BCE perderá sentido y el banco tendrá que rediseñar su programa.

   Hasta las definiciones de la próxima semana, Europa disfrutará la euforia que desató el plan de Draghi y evitará preguntarse qué puede ocurrir si fracasa.

   "Por primera vez en muchos meses, veo un poco de luz al final del túnel", dijo hoy el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle. Toda una señal por parte del país más reticente a la compra de deuda pública por parte del BCE.

Fuente: DPA.de