El Banco Central Europeo (BCE), en un reconocimiento de que la crisis de la deuda alcanzó un punto crítico, anunció que está preparado para usar su herramienta más poderosa —su imprenta— para salvar el euro.
Haciendo caso omiso de las objeciones de su mayor accionista, el Bundesbank de Alemania, el consejo de 22 miembros del BCE aprobó un plan que allana el camino para que la entidad intervenga en los mercados de bonos de los países del euro en aprietos con compras ilimitadas, lo que en la práctica equivale a imprimir dinero, aunque bajo estrictas condiciones. El objetivo es restaurar la estabilidad de los mercados de deuda soberana de España e Italia y captar inversionistas extranjeros, que han huido masivamente de tales activos.
"El euro es irreversible", sentenció Mario Draghi, presidente del BCE, luego de la reunión mensual del organismo, que mantuvo en 0,75% su tasa de interés de referencia, un mínimo histórico. "Queremos que esto sea percibido como un respaldo plenamente eficaz" que elimina los riesgos del bloque, aseveró.
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