A los vecinos de la Argentina les irá bien este año y el próximo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mantuvo su previsión de crecimiento para Brasil este año, en el 3,9 % y elevó en tres décimas la de 2013, hasta el 4,2 %. Mientras que, en el caso de Chile, la organización informó que pese a la ralentización, el vecino país debería crecer un 4,4 % este año y acelerar su expansión al 5,1% en 2013.
En su informe semestral de Perspectivas, publicado hoy, la OCDE consideró que la economía brasileña ha salido de la ralentización de 2011, cuando su evolución fue menos favorable que la de los otros grandes países latinoamericanos, y que ante las crecientes presiones inflacionistas hay que retirar algunos de los estímulos monetarios que se habían activado.
La organización constató que la inflación se ha reducido a un nivel en torno a los objetivos oficiales (calcula que será de media del 4,9 % en 2012 y del 5,3 % en 2013, tras el 6,6 % de 2011) pero también indicó que los tipos de interés deberían subir antes de finales de este ejercicio para evitar tensiones en el mercado laboral y en el de productos.
En el capítulo de su informe dedicado a las grandes economías emergentes, el conocido como el "Club de los países desarrollados" advirtió de que la competitividad de los sectores exportadores brasileños, y en particular los industriales, están sufriendo por la apreciación del real (a causa de las fuertes entradas de capitales) pero igualmente por lo que llamó "retos estructurales".
A ese respecto, señaló que algunas medidas de apoyo a ciertos sectores, como las que se incluyen en "Plano Brazil Maior" (programa de reactivación de un monto estimado del 1,5 % del Producto Interior Bruto) pueden restringir las ganancias en términos de productividad.
A juicio de la OCDE, la demanda doméstica, respaldada por relevantes incrementos de salarios en un contexto de bajo desempleo será la que siga tirando del crecimiento de Brasil, que se está acelerando durante la primera mitad de este año y debería desacelerarse a continuación conforme se retiren los estímulos.
Por su parte, en el comercio exterior las importaciones seguirán progresando a un ritmo superior al de las exportaciones.
Trasandinos en auge
En tanto, la OCDE revisó al alza sus perspectivas sobre la economía chilena, que pese a la ralentización debería crecer un 4,4 % este año y acelerar su cadencia al 5,1 % en 2013.
En su informe semestral de Perspectivas, la OCDE elevó en cuatro décimas su proyección de crecimiento de Chile tanto este ejercicio y el próximo, y señaló que tras el déficit presupuestario del 0,5 % del Producto Interior Bruto, que se registrará este año por un aumento del gasto público, en 2013 se volverá a un superávit del 0,1 %.
La organización constató que en la segunda mitad de 2011, Chile vivió un enfriamiento de su economía (que acabó subiendo un 5,9 %) a causa de las turbulencias financieras originadas en Europa, lo que llevó al banco central a rebajar sus tipos de interés en 25 puntos básicos, al 5 %.
Esa ralentización va a traducirse sobre todo en una menor progresión de la demanda interna (+5,3 % este ejercicio en lugar del +10,2 % en 2011) y del comercio exterior: las importaciones aumentarán un 3,9 % en 2012 (frente al 4,6 % el año pasado) y las importaciones un 5,1 % (en lugar del 14,4 %).
Los autores del informe recordaron que el presupuesto de 2012 prevé un incremento del gasto público del 5 % en términos reales, sobre todo para mejorar la calidad de la educación y terminar con las labores de reconstrucción de los daños del seísmo de 2010, lo que generará un déficit estructural del 1,5 % del PIB, que se irá reduciendo para llegar al objetivo del 1 % en 2014.
Pusieron el acento en que una vez pasado el bache de 2012, la economía chilena volverá a progresar a un nivel próximo a su potencial en 2013 conforme se recupere la confianza en el interior y la economía global se normalice. Paralelamente está previsto que la inflación se estabilice en torno al 3 %.
En cuanto a la tasa de paro, que en 2011 había bajado un punto al 7,1 % de la población activa, debería según sus cálculos subir muy moderadamente al 7,2 % este año y mantenerse en esa misma cifra el próximo.
La OCDE indicó que si el crecimiento de la economía global, y en particular el de China, fuera menos intenso del que se espera, podría afectar a las exportaciones chilenas y a los precios del cobre, lo que redundaría en una evolución menos positiva de su PIB.
Pero también aludió a la posibilidad de que una expansión más rápida de la actividad mundial tire al alza la cotización de las materias primas y genere unas condiciones financieras más favorables, que beneficiarían la demanda doméstica en el país, aunque eso también entrañaría presiones inflacionistas.
Fuente: EFE