Chile, la economía más pro mercado de América Latina, enfrenta contratiempos principalmente debido a la fuerte dependencia en sus exportaciones de cobre.
En el corto plazo, la amenaza es la desaceleración económica de China. Pero, en el largo plazo, el peligro para el mercado cuprífero de Chile, y su economía, proviene de adentro.
China representa casi dos quintos de la demanda mundial del metal rojo, mientras que cerca de un tercio del suministro global de cobre proviene del país sudamericano, informa el diario The Wall Street Journal.
Los precios de los futuros de cobre subieron casi 7% el viernes, gracias a datos laborales en Estados Unidos que superaron las expectativas. Pero China es más relevante para los precios del cobre, por lo que recientes y decepcionantes cifras sobre el crecimiento del sector fabril chino —y estadounidense— han generado temores de que la oferta mundial de cobre exceda la demanda.
Es por eso que el cobre, uno de los metales industriales más usados, todavía registra una pérdida de 11% en lo que va de 2013. Esta también es la razón por la cual Chile —donde la minería representa casi un quinto del Producto Interno Bruto y el cobre corresponde a unos tres quintos del total de las exportaciones— se ve perjudicado.
Debido a los altos precios del cobre en años recientes y a las ortodoxas políticas económicas de Chile, no es sorprendente que su economía creciera casi 6% anual entre 2010 y 2012. Sin embargo, es probable que Chile no repita la hazaña este año debido al descenso en los precios del cobre y el debilitamiento del sector industrial.
El cobre cayó el lunes por toma de ganancias tras el alza que registraron los precios el viernes. Esto se repetía el martes, ya que la Bolsa de Metales de Londres estuvo cerrada el lunes por un feriado bancario, cuando un sondeo del sector de servicios de China reveló un fuerte retroceso en abril, que "probablemente reflejó las repercusiones de un menor crecimiento del sector manufacturero, el impacto de restricciones en el mercado inmobiliario y la propagación de la gripe aviar".
En tanto, el índice chileno de actividad económica, una aproximación del Producto Interno Bruto, creció apenas 3,1% en marzo frente a un año antes, mucho menos del 4,5% que proyectaban economistas, lo que representa la tasa anual más baja desde mediados de 2011.
Sólidas ventas minoristas y un auge de la actividad minera aminoraron el declive en la producción industrial. Asimismo, marzo tuvo dos días hábiles menos este año en relación al anterior, a lo que se agregan huelgas en puertos chilenos que se extendieron durante semanas y socavaron las exportaciones de cobre y frutas.
Las huelgas también son un factor perenne en el sector minero chileno, cuyos costos son mayores y su productividad es menor en algunos aspectos que en EE.UU. Además de una costosa mano de obra, las mineras en Chile enfrentan crecientes desafíos para garantizar su suministro de agua y electricidad. Aunque no es un problema inmediato, un declive en la ley del mineral en Chile también representa un desafío a largo plazo.
Si la desaceleración del crecimiento de China en relación a las altísimas tasas registradas en el pasado siguen debilitando al metal en el corto plazo, en el futuro la dependencia de Chile en el cobre se verá más amenazada por factores internos.
Optimismo
El Banco Central de Chile subió en abril su previsión de crecimiento de la economía a un rango del 4,5 al 5,5 por ciento este año, empujado por la demanda interna, pero bajó sorpresivamente su previsión de inflación debido a factores transitorios.
En su Informe de Política Monetaria (IPoM), el organismo elevó su pronóstico de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) desde un 4,25-5,25 por ciento y admitió que el balance de riesgos para la actividad está sesgado al alza, destaca la agencia Reuters.
"La economía chilena ha continuado mostrando un alto dinamismo y la inflación ha permanecido acotada. Los riesgos contractivos de origen externo se han atenuado, mientras los expansivos de origen interno han tomado más relevancia", dijo el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, en un informe al Senado.
La autoridad explicó que la corrección al alza del PIB se explica en parte por el mayor crecimiento previsto para el sector minero, siendo Chile el principal productor mundial de cobre.
En la mejoría de los pronósticos también influye un impulso externo a la economía local mayor al previsto.