Tim Cook, el presidente ejecutivo de Apple, está demostrando que no es el encargado de cuidar el legado de Steve Jobs y empieza a imprimir su sello en el gigante de tecnología.
El lunes, Apple Inc. cedió a las presiones para devolver una parte de sus US$100.000 millones en efectivo a los accionistas y anunció planes para distribuir su primer dividendo en más de una década, pagando US$2,65 por acción cada trimestre. La compañía también contempla recomprar hasta US$10.000 millones en acciones en los próximos tres años, a partir del 30 de septiembre, cuando comienza su año fiscal 2013, informa hoy el diario The Wall Street Journal.
Se trata del mayor alejamiento hasta la fecha de la filosofía de Steve Jobs. El fundador de Apple sostenía que el efectivo, que en diciembre ascendía a los US$97.600 millones, la mayor cantidad de una firma no financiera de Estados Unidos, debía invertirse en la cadena de suministros, las tiendas minoristas, investigación y desarrollo y, muy de vez en cuando, alguna adquisición. Jobs pasaba muy poco tiempo con los accionistas y casi nunca tocaba el tema.
Apple indicó que gastará alrededor de US$45.000 millones del dinero en efectivo a su disposición en los próximos tres años. "Incluso con esas inversiones, podemos mantener recursos suficientes para aprovechar oportunidades estratégicas y tener un montón de efectivo para operar nuestro negocio", dijo Cook, en una conferencia telefónica con analistas e inversionistas.
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