¿Está despegando finalmente la economía de Estados Unidos? ¿Alcanzó lo que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, calificó en algún momento de "velocidad de escape"? Es decir un crecimiento del sector privado lo suficientemente dinámico para que la economía deje de depender de los estímulos fiscales y monetarios. ¿O acaso el buen momento se disipará pronto?
Observar los datos que produce la economía en estos días es como volar un avión con dos velocímetros: uno dice que la nave está acelerando, el otro que no. Uno tiene que estar mal y no sabremos cuál hasta que se revisen las cifras, informa hoy el diario The Wall Street Journal.
Las noticias relacionadas al mercado laboral y la producción industrial han sido, en su mayor parte, positivas. Pero el crecimiento del consumo y los ingresos ha sido débil y hay razones para temer que la reciente ola de contrataciones sea insostenible.
Primero, el lado positivo. Las empresas están contratando. La economía añadió un promedio de 200.000 empleos mensuales durante los últimos seis meses. Los consumidores mantienen la cautela pero están comprando iPads y autos. Las ventas desestacionalizadas de vehículos estuvieron 25% por encima del nivel de agostos. Los bancos están más dispuestos a otorgar crédito. Los préstamos industriales y comerciales han crecido 13,5% en los últimos seis meses.
Los fábricas están elevando la producción e incluso la construcción de viviendas ha mostrado una mejoría. El mercado ha reaccionado favorablemente.
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