Luego de que el fallo del juez Thomas Griesa hizo escalar la tensión por la deuda argentina, distintos observadores y protagonistas del mercado financiero internacional pusieron un ojo en el tema y mostraron su preocupación por la situación, a la que una corte puso luego algo más de racionalidad.
"Esto no es bueno para nadie", advirtió el presidente del Banco Central brasileño, Alexandre Tombini, en declaraciones a la prensa internacional.
Según el influyente funcionario, el fallo de Griesa, ratificado en su momento por la Cámara en Nueva York, "no sólo atañe a la Argentina sino que podría abrir un precedente muy sensible".
Tombini, citado en el diario The Financial Times, advirtió que "si los holdouts fueran tratados en la forma en que se indicó en las cortes de Estados Unidos" habría consecuencias a nivel internacional "porque entonces las reestructuraciones de deudas que se hicieron hace algunos años estarían en duda".
"Hoy es Argentina, mañana puede ser un país europeo", subrayó el jefe de la autoridad monetaria brasileña.
Los planteos de este tipo llegaron incluso de sectores que históricamente no han mostrado demasiada simpatía con la Argentina, como Anne Krueger, ex subdirectora gerente del FMI.
La economista, actgual profesora en la Johns Hopkins University, indicó tambíen en declaraciones al matutino británico que las decisiones de la Justicia nortemaericana "claramente representan una erosión de la inmunidad soberana".
Poco antes de que la Cámara neoyorquina impusiera una orden de no innovar y diera más tiempo para resolver sobre la cuestión de fondo, Krueger advirtió que "a menos que el fallo de Griesa sea revertido, esto abrirá una lata de gusanos con la que habrá que lidiar en algún momento".
"No creo que haya una revolución, porque suficientes personas tienen interés en mantener el status quo (en relación a las reestructuraciones de deuda), pero esto tendrá un impacto" a nivel internacional, subrayó.
Otra muestra de la relevancia que tiene el caso que involucra a la Argentina y los "fondos buitre" por la deuda pública está en los abogados que intervienen.
La agencia Reuters destacó en las últimas horas que uno de los abogados que representa a los "holdouts" es Theodore Olson, socio del estudio Gibson, Dunn & Crutcher.
Olson, segun las versiones periodísticas, cobra 1.800 dólares la hora por sus servicios, bastante más que el promedio de los abogados "top" de Wall Street.
No se trata de cualquier letrado: fue quien ganó uno de los casos más resonantes de la política norteamericana. En el año 2000 representó a George W. Bush ante la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso en el que se decidieron las elecciones contra el demócrata Al Gore, disputadísima por unos pocos votos en el estado de Florida.
Luego de ese triunfo legal, el flamante presidente Bush lo nombró en el cargo de "solicitor general", que es el funcionario que representa al gobierno federal ante -justamente- la Corte Suprema, de 2001 a 2004.
Olson llegó a ser considerado incluso como candidato a ocupar un asiento en la Corte Suprema nortemaericana.
Del otro lado, el abogado David Boies representa a bonistas que sí aceptaron los últimos canjes de deuda de la Argentina. Este profesional, quien logró un triunfo en las últimas horas al lograr que sus clientes fueran aceptados como "parte interesada" en el juicio, un dato que beneficia a la Argentina, fue quien representó al candidato Gore ante la Corte Suprema norteamericana, en la disputa contra Bush.