Antonio Brufau rompió el silencio, pero no la discreción.
El presidente de la compañía Repsol explicó en una entrevista concedida al diario español El País que se ofrecerán alternativas a los titulares de participaciones preferentes de la compañía que así lo quieran y que propondrá al consejo de la compañía un dividendo a cuenta para dar un euro en el conjunto del ejercicio, con lo que el primer pago sería de 0,50 euros.
En la entrevista, se mostró dolido pero optimista con llegar a un acuerdo con la Argentina a la hora de que se le pague la expropiación realizada. Se declara amigo de PDVESA, la compañía venezolana de petróleos y, por supuesto, marca la diferencia entre el trato que recibe en aquel país y en el nuestro.
MDZ te muestra las principales respuesta de Brufau y te invita a leer la nota completa en El País.
"Una negociación depende la voluntad de las dos partes y de que ambas reconozcamos el justo valor de lo expropiado. ¿Soy optimista? Más bien razonablemente realista. Vamos a usar todas las vías jurídicas hasta el límite y acudiremos al CIADI cuando lo veamos más conveniente, pero la demanda se puede retirar si hay acuerdo. Espero que seamos conscientes de que esto no es bueno para Repsol, pero sobre todo no lo es para Argentina, y que seamos capaces de llegar a un acuerdo. Las vías jurídicas son el último recurso para conseguir que se reconozca el valor de lo expropiado".
"Esto no es un tema personal, sino entre Repsol y el Estado argentino y la prioridad es que esta casa recupere lo que es suyo. Pero si fuese cierto, el día que hayamos recuperado lo que es nuestro, ese mismo día convoco el consejo de administración y le pongo mi cargo a disposición. Ese día".
"Ahora mismo, no vamos (a demandar) a las personas, sino a las instituciones, por ahora no estamos pensando en ello".
"Hasta noviembre de 2011, éramos una de las compañías favoritas de Argentina y de sus autoridades, según lo que decían públicamente. En el último trimestre del año pasado, tras muchos años de esfuerzos, pusimos de manifiesto el gran descubrimiento de crudos y gases no convencionales de Vaca Muerta, que podían representar un nuevo paradigma energético para Argentina. Algo tan positivo ha resultado ser un detonante de la expropiación. Se llevaba mal que fuese una empresa privada, en este caso YPF, la que tuviese la responsabilidad de desarrollar un yacimiento así. Hoy, en YPF solo se habla de Vaca Muerta. Aquí está el origen del problema, en mi opinión. No había otros problemas. Si en noviembre pasado, la presidenta, los ministros o el propio representante del Gobierno en el consejo de YPF decían que todo se estaba haciendo a plena satisfacción del Gobierno, no puedo entender cómo en enero, tras la reelección de la presidenta, pasase lo que pasó".
"Estamos en más de 30 países y hemos visto muchos procesos de nacionalización o renegociación en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, en Libia.... En todos estos casos nos hemos sentado en una mesa a negociar y hemos llegado siempre a acuerdos satisfactorios. Para Repsol no es nuevo sentarse a negociar".
"Si el Gobierno argentino hubiese querido participar más activamente en Vaca Muerta, nos hubiésemos sentado para ver cómo incorporábamos sus intereses en el desarrollo de esta nueva área del crudo o gas no convencional. Nosotros estábamos dispuestos. Pero una cosa es eso y otra decir: Quítate tú, que me pongo yo”.
"No pueden ser mejores (las relaciones con el gobierno de Venezuela). Cuando apareció eso en los medios de comunicación, estuve en Venezuela reuniéndome con los responsables máximos y con el ministro del ramo y lo que me sugirieron, entre otras cosas, es que PDVSA participase en la solución del caso. Yo estaría encantado, y así se lo dije a ellos, de que PDVSA, que es amiga de Argentina y de Repsol, pariticipase".
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