En 2011, BMW logró ganancias y ventas históricas

La compañía, que además de la marca BMW controla a nivel mundial a sus pares Mini y Rolls Royce, cerró el año con ventas por 1,67 millones de unidades. Las cifras, las mayores en toda su historia, no habrían sido posibles sin la transformación integral que BMW lleva a cabo desde 2007, incluyendo recortes de empleo, costos y el retiro de la Fórmula 1.

Cuando BMW AG anuncie hoy en el Salón del Automóvil en Detroit un alza de 14% en las ventas de autos para 2011, que alcanzaron 1,67 millones, ofrecerá otra prueba de que la automotriz alemana registró las mayores ganancias e ingresos anuales de su historia.

"2011 fue un año de oportunidades y las aprovechamos", dijo su presidente ejecutivo Norbert Reithofer en una entrevista en el piso 22 de la sede de BMW en Múnich, una imponente construcción con forma de cuatro grandes cilindros de motor. Las tres marcas –BMW, Mini y Rolls-Royce— batieron récords de ventas anuales. La marca central, BMW, vendió 1,38 millones de autos el año pasado, 12,8% más que en 2010, informa hoy el diario The Wall Street Journal.

Los resultados anuales, que serán divulgados en marzo, no sólo reflejan una mayor demanda por autos de calidad en todo el mundo. Las cifras no habrían sido posibles sin la transformación integral que BMW lleva a cabo desde 2007, incluyendo recortes de empleo y costos y el retiro de la Fórmula 1.

Cuando Reithofer asumió el volante de BMW en septiembre de 2006, la compañía acababa de superar a su archirrival Mercedes-Benz, de Daimler AG, como la primera automotriz de lujo del mundo, la demanda estaba en alza y muy pocos habían reparado en las hipotecas de alto riesgo y los bancos insolventes.

Sin embargo, el predecesor de Reithofer, Helmut Panke, ya estaba bajo presión. La fuerte presencia de BMW en el competitivo mercado de EE.UU. había empezado a pasar factura a medida que el dólar perdía terreno ante el euro. Los márgenes de ganancia de la automotriz, que fabrica la mayoría de sus autos y componentes en Europa, se deterioraron. Por si eso fuera poco, las provisiones para cubrir los alquileres de vehículos y los préstamos impagos relacionados al negocio de servicios financieros mermaron los ingresos. BMW pagaba un precio alto para impulsar su volumen de ventas.

En 2007, apenas unos meses después de asumir la presidencia ejecutiva, Reithofer pisó el freno. Puso en marcha una amplia reorganización de las operaciones, eliminando 8.100 empleos y recortando más de 6.000 millones de euros en costos. Las medidas no fueron aplaudidas en muchos círculos, pero BMW fue una de las pocas automotrices globales que siguió siendo rentable durante la crisis financiera y la posterior recesión.

Ahora, el fabricante está en mejor forma que nunca, con saludables márgenes de ganancias y una combinación geográfica más equilibrada. "Estamos muy satisfechos con nuestro desarrollo en Estados Unidos; China también progresó muy bien", dijo el ejecutivo.

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