Durante tres años, el mundo se ha visto sacudido por terremotos económicos con epicentros en los países ricos de Europa, Estados Unidos y (literalmente) Japón.
Los efectos, está claro, atropellarán el crecimiento global durante algún tiempo. Menos obvio es cómo la crisis modificará las estrategias económicas de China, India, Brasil y otros mercados emergentes de rápido crecimiento, informa hoy el diario The Wall Street Journal.
¿Acaso se encogerán de hombros? ¿O los llevará a alejarse de los mercados a favor de un control gubernamental más fuerte? ¿O bien evolucionarán hacia una nueva variedad de capitalismo —el Consenso de Beijing, quizás— que se convertirá en un modelo para los demás? ¿Existe alguna alternativa bien definida?
Hay mucho escepticismo en los mercados emergentes, además de cierta satisfacción por el mal ajeno. "El viejo paradigma en el que los tipos inteligentes de Europa y EE.UU. nos daban el sermón, levantaban un dedo y nos decían: 'Esto es lo que has hecho mal', se terminó", opina Rajiv Kumar, economista formado en la Universidad de Oxford y que es secretario general de la Federación de Cámaras Indias de Comercio e Industria.
La crisis financiera mundial puso al descubierto defectos del capitalismo al estilo estadounidense, las insuficiencias de lo que los británicos apodaron como la regulación financiera "leve" y la tendencia del sistema hacia cometer excesos periódicos. Más recientemente, la crisis de la deuda soberana de Europa puso de relieve la tensión de un costoso estado de bienestar en ausencia de un vigoroso crecimiento económico que lo financie.
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