En las cumbres del G20 de 2008 y 2009, parecía que la crisis iba a cambiar al mundo, y que por fin las economías emergentes tendrían un peso decisivo en el nuevo orden. San Petersburgo, en cambio, se presenta de forma muy diferente: con la crisis coqueteando con los emergentes y los países más ricos en tímida recuperación.
Cuando se desató la crisis financiera internacional, los países emergentes se erguían como la tabla de salvación de un mundo industrializado que hacía aguas. Pero ahora son los emergentes los que enfrentan turbulencias que muestran que su crecimiento no era tan sólido como se pensaba.
Los principales signos de ello son el menor ritmo de crecimiento, la devaluación de las monedas, la caída de las Bolsas y la inflación. De hecho, los BRICS, el grupo de emergentes líderes, está contemplando crear un fondo de rescate de 100.000 millones de dólares que sirva para evitar una eventual escasez de liquidez y crear mayor estabilidad.
El temor de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica), se ha visto aumentado sobre todo por el anuncio de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos acerca de que retirará pronto los estímulos, lo que acabará con el dólar barato. La sola mención de que se producirá el repliegue, en vista de que la coyuntura estadounidense se está recuperando, ha causado ya la retirada en masa de dinero de los países emergentes.
Los movimientos coinciden con una depreciación de las monedas de estos países en los últimos meses, así como en los miembros latinoamericanos del G20, salvo México.
En el caso de Brasil, el real se ha depreciado un 15 por ciento respecto del dólar desde principios de año. A su vez, el crecimiento del país fue en 2012 de apenas un 0,9 por ciento, aunque para este año los analistas predicen un 2,32 por ciento. Brasil es uno de los países que se han visto más afectados por la llegada de los capitales especulativos que inundaron el mercado en su día y que se están retirando.
En México, hasta hace poco la economía latinoamericana "modelo", el gobierno acaba de reducir sus estimación de crecimiento para 2013 al 1,8 por ciento, cuando a principios de año era de un 3,5 por ciento.
A causa de ello, los expertos han comenzado a hablar del fin del "mexican moment". En este caso la moneda no se ha depreciado, sino aumentado su valor frente al dólar, algo que le resta competitividad a la economía mexicana, tan dependiente de Estados Unidos.
El país no ha recibido tal cantidad de flujos de capital externo como Brasil, por lo que es más estable en ese aspecto. Pero necesita con urgencia que su vecino del norte muestre un mayor crecimiento para alimentar su propio motor y crear empleo. La tasa de desocupación es comparativamente baja (un 5,12 por ciento en julio), pero cerca del 60 por ciento de la población ocupada trabaja en el sector informal.
En el caso de Argentina, las cifras muestran enormes variaciones según la estadística oficial y la de las empresas privadas. El presupuesto oficial prevé un crecimiento de un 4,4 por ciento para 2013, que la CEPAL sitúa en el 3,5 por ciento, tras el 1,9 por ciento de 2012 (la mitad según los analistas privados).
La industria depende mucho de las exportaciones a Brasil, principal destino, al tiempo que va perdiendo competitividad a nivel mundial por el atraso en el tipo de cambio, controlado desde el gobierno. El dólar se vende en el mercado negro a casi el doble del oficial, mientras que el desempleo fue del 7,2 por ciento en el segundo trimestre.
Uno de los principales problemas de Argentina es la inflación, que se sitúa en torno al 25 por ciento según el índice que difunden legisladores de la oposición ya que las consultoras no lo divulgan desde que el gobierno les aplicó elevadas multas por hacerlo.
España, país invitado al G20, atraviesa desde hace cinco años su peor crisis económica del periodo democrático. Con ocho trimestres seguidos de decrecimiento, se encuentra en recesión, el desempleo azota al país y lo sitúa a la cabeza en la Unión Europea (UE), con un 26,26 por ciento y en torno a seis millones de personas sin trabajo.
La previsión oficial es que la economía regrese a la senda del crecimiento en el tercer trimestre de este año, aunque para el conjunto de 2013 pronostica una contracción del 1,3 por ciento. Para 2014 se prevé un crecimiento del 0,5 por ciento.
La deuda pública supera ya el 90 por ciento del PIB, aunque en los últimos meses se han visto indicios de que España podría estar remontando.
China no se ve tan afectada por la retirada de los estímulos estadounidenses porque el yuan no es convertible y la llegada de capitales al gigante asiático está fuertemente regulada. "China está más protegida", señaló el profesor Shi Yinhing, de la Universidad del Pueblo de Pekín.
En su opinión, el frenazo de los emergentes no significa que su papel se diluya. "No todo es burbuja", sentencia a dpa. Es cierto que en el caso de India y Brasil ha habido varias burbujas, pero la nueva política de cerrar el grifo del dinero tendrá efectos "negativos" pero no "mortales". Y, de hecho, Brasil celebra el menor flujo de dinero y el real más barato, que mejora su competitividad.
Los expertos coinciden en que los años del boom de los emergentes pasaron, aunque también en que están mejor preparados que antes frente a las crisis. Para empezar, los BRICS se han unido y planean el fondo de rescate, así como un banco de desarrollo propio que financie proyectos en países de bajos ingresos.
Aunque menos de lo que se pensó al principio, las estructuras han cambiado. Los emergentes reclaman un espacio que hasta hace pocos años les estaba vedado, y más peso en los organismos internacionales, u optan por crear sus propias herramientas. Al igual que Europa en la cumbre de Los Cabos el año pasado, no es probable que acepten consejos de los demás. Lo malo es que, pese a todo, sigue sin aparecer un sistema en el que el G20 encuentre soluciones mundiales ante problemas globales.
Fuente: Romina López La Rosa y Andreas Landwehr, Dpa.
G20: ¿se pinchó la burbuja de los emergentes?
Hasta hace poco se observaba que las economías emergentes tendrían un peso decisivo en el nuevo orden. Ya no.