El “voto consumo” apuntala al Gobierno

En pleno boom de compras resulta difícil para los "anti K" apuntalar sus discursos de cara a las urnas. Las cuestiones que deberían resolverse de la agenda económica casi ni se mencionan porque, paradójicamente, resultan ser "piantavotos". ¿Por qué hablar de bajar la inflación puede convertirse en un boomerang? El discurso está siendo mucho más fuerte que la realidad.

Si un gobierno quiere atribuirse el rótulo de "industrialista", poco importa que la cantidad de gente empleada por la industria sea hoy inferior a la que había en los denostados años 90 (13% actual versus 15% en 1998, según datos de la consultora Econviews).

Tampoco resulta relevante que diversos analistas adviertan sobre cómo la economía nacional se ha hecho cada vez más "materia prima-dependiente".

O los dichos de Rogelio Frigerio, director de la consultora Economía & Regiones, que niega que el "modelo K" sea comparable con el desarrollismo de los años 60 y argumenta: "Por cada $100 que se crean, $36 son para el sector público, $6 para la industria y buena parte del resto de los puestos de trabajo se generan en el sector informal, en gran medida con sueldos que se ubican por debajo de la línea de pobreza".

Un modelo productivo cada vez más amenazado por las importaciones, una mayor dependencia de algo inmanejable localmente como lo es la evolución de las commodities, un sector público que "engorda" cada vez más en cantidad de personal.... ¿Por qué todo esto importa poco en el actual momento electoral?

Sucede que el campo de batalla ha pasado a ser no tanto el de los hechos, sino el del "relato".
Y allí es donde el Gobierno está ganando ampliamente.

Lo demuestra una encuesta realizada por la firma Carlos Fara y Asociados, en la que se midió el grado de coincidencia de la opinión pública respecto de una serie de logros reivindicados por el kirchnerismo.

Queda en evidencia, por ejemplo, que la frase "Ahora, en la Argentina, hay más industrias que en la década del ‘90" es compartida por un rotundo 60% de los encuestados. Algo donde Mendoza es un buen ejemplo.

También, que se está mejor que en la época de Menem (65%) y que se está aplicando un modelo productivo (59%).

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