Las dudas sobre la solvencia de España siguen castigando a la deuda pública. La emisión de obligaciones a 10 y 30 años efectuada hoy por el Tesoro permitió comprobar que la desconfianza es todavía latente. Los inversores reaccionaron bien, según el Ministerio de Economía, y el Estado consiguió colocar 3.479 millones de euros, rozando sus máximas previsiones. Sin embargo, tuvo que subir los bonos a los precios más altos de la última década.
Según publica el diario español ABC, los inversores solicitaron obligaciones a 10 años por valor de 5.656 millones, y se adjudicaron, finalmente, 3.000 millones. En el caso de los bonos a 30 años, la demanda fue de 1.173 millones de euros, con una adjudicación final de 479 millones.
Ese buen comportamiento de la demanda esconde, no obstante, un dato negativo: se han pedido al Tesoro Público mayores garantías, lo que se traduce en tipos más altos. La rentabilidad ofrecida a los inversores se situó en el 4,911 % en el caso de los títulos a 10 años y en el 5,937 % en el de los que vencen a los 30 años, lo que supone un incremento de 0,84 y de 1,17 puntos porcentuales respecto a las últimas subastas de estas obligaciones, celebradas los pasados meses de abril y marzo respectivamente.
Así, el importe de la subasta rozó el máximo previsto, de 3.500 millones de euros, y superó con creces el esperado, de 2.500 millones de euros, pero al nivel más alto desde 2001 en el primer caso y desde 1998 en las obligaciones a 30 años.
Para el Ministerio de Economía y Hacienda, los resultados de la emisión siguen «la misma tónica» de las últimas subastas. Es decir, la deuda pública continúa encareciéndose ante el temor de los mercados en torno a la situación de España. De hecho, la prima de riesgo del país —el diferencial entre el bono español a 10 años y el alemán, considerado referente—, también se mantiene en máximos: ha amanecido rozando los 240 puntos básicos, aunque tiende a bajar. Quizá por esa «buena acogida» que ha tenido la subasta, según fuentes del gabinete económico, entre los inversores, que a pesar de todo piden un alto precio por la deuda del país.
Fuente: ABC.es
La deuda española tiene el valor más caro de la década
Las obligaciones efectuadas hoy por el Tesoro demostró que la desconfianza de los inverores continúa. Se exigen mayores garantías, lo que se traduce en tipos más altos. Así, la deuda pública sigue encareciéndose ante el temor de los mercados en torno a la situación de España.