Cristóbal López se quedó con una refinería

El empresario ligado al matrimonio presidencial concretó hoy la compra de una refinería de petróleo de Petrobras y unas 250 estaciones de servicio de esa marca en un monto que oscila, según dos fuentes vinculadas con la negociación, entre 32 y 35 millones de dólares.

Cristóbal López, junto a sus "aliados", el matrimonio Kirchner.
Cristóbal López, junto a sus "aliados", el matrimonio Kirchner.

El empresario Cristóbal López, muy ligado al matrimonio Kirchner y al negocio de los casino, cerró esta semana la compra de la refinería que Petrobras controla en San Lorenzo, Santa Fe, y unas 250 estaciones de servicio de esa marca en un monto que oscila, según dos fuentes vinculadas con la negociación, entre 32 y 35 millones de dólares.

Según publica hoy diario La Nación, la operación especifica un período de tres meses de "cogestión" entre las dos empresas, hasta que se produzca administrativamente el traspaso definitivo. El paso que convierte a López en petrolero "integrado" -será refinador y extractor de hidrocarburos, como YPF y Petrobras- se concretó en cinco meses y en absoluto silencio. El 28 de octubre del año pasado, durante un cóctel en el Coloquio de IDEA, en el hotel Sheraton de Mar del Plata, La Nación se encontró con el dueño de Casino Club y le preguntó si estaba en tratativas para adquirir la refinería en cuestión. Como siempre, López fue terminante: "Es un disparate. Nada más lejos. Si fuera por ustedes los periodistas yo ya sería el dueño de Telefé", había respondido con enojo.

Hay, de todos modos, algunos puntos importantes que deben resolverse durante la nueva etapa. Por ejemplo, si la misma Petrobras seguirá siendo, como hasta ahora, la proveedora del suministro eléctrico de la refinería o quién les entregará combustible a las estaciones de servicio que hayan quedado fuera de la operación. Y una última cuestión que no habría que subestimar en este mercado: si los 225 expendedores que sí entraron en la compra y que trabajan con la marca a través de contratos (no más de 25 estaciones son propias de la petrolera) están dispuestos a trabajar con el nuevo refinador. A la estatal brasileña llegaron ya algunos reclamos de empresarios pyme con pocas ganas de cambiar de proveedor.

Hay una incóginita de fondo, es qué estrategia seguirá Petrobras, que mantiene aún la refinería de Bahía Blanca. ¿Querrá ahora, como se especulaba meses atrás, adquirir la planta que Esso tiene en Campana?, se preguntan en el sector.

Esa medida podría saldar una vieja asignatura pendiente de los brasileños en el país: en septiembre de 2007, Petrobras hizo una atractiva oferta por la filial local de Esso. Se había contratado para la operación al banco de inversión JP Morgan. Pero los brasileños se encontraron en aquellos días, por segunda vez en pocos meses, con un fuerte rechazo del Gobierno, que pretendía que los activos de Exxon Mobil quedaran en poder de empresarios nacionales. Ese año, la Casa Rosada ya le había frenado a Petrobras la venta de su parte en la transportista eléctrica Transener al fondo de inversión norteamericano Eton Park.

La refinería que compra López tiene una capacidad para procesar unos 7000 metros cúbicos de petróleo por día. Es pequeña si se la compara, por ejemplo, con la que tiene YPF en Ensenada, cuatro veces mayor. Y está, en realidad, mejor preparada para producir gasoil liviano o fueloil, lo que en el sector se conoce como "destilados medios", que cualquier otro fluido. Si quisiera producir, por caso, nafta de alto octanaje, debería agregarle aditivos o utilizar una planta reformadora que, a través del empleo de energía, mejore la calidad de los combustibles. En esa zona están, a tales efectos, las instalaciones de Petroquímica Argentina SA.

De ahí las especulaciones de la industria, que sospecha desde hace tiempo que López centrará su negocio en la venta de fueloil a las centrales generadoras de electricidad, cada vez más demandantes de líquidos mientras siga faltando gas. Sin ir muy lejos, esta semana, un desperfecto con turbocompresores de las petroleras Total e YPF en Neuquén dejó sin 10 millones de metros cúbicos de gas a todo el sistema nacional, situación que obligó al Gobierno a suplir, una vez más, el suministro con el barco regasificador de Bahía Blanca. El buque que llegó a la Argentina para inviernos de emergencia ya trabaja todo el año.

Si se decide a vender fueloil a esas usinas, López será en realidad proveedor de la estatal Enarsa, la intermediaria que distribuye el combustible entre todas.

Fuente: La Nación