Los desafíos económicos después de los comicios

Con la campaña electoral se acumuló una serie de temas pendientes en el ámbito económico. Los temas que no pueden esperar más y los puntos estratégicos a tratar.

El día después de las elecciones. Foto: web
El día después de las elecciones. Foto: web

Los comicios llevados a cabo ayer en todo el país, hicieron acumular durante los últimos meses una serie de temas pendientes en el ámbito económico.

El actual ciclo recesivo que enfrenta la Argentina se podría revertir en el corto plazo “con un plan consistente y voluntad política de cambio", según la consultora Desde la consultora Ecolatina.

Se pueden resumir en diez las cuentas pendientes en materia fiscal, social y productiva, señala un informe que publica hoy Infobae Profesional.

Entre las aspectos que no pueden esperar más, señala la consultora:

Apuntalar la actividad: la velocidad con la cual se revirtió el ciclo de crecimiento deja en evidencia la magnitud de los problemas internos que hace tiempo se vienen advirtiendo.

Mejorar las expectativas: el deterioro de la confianza tiene efectos nocivos sobre el nivel de actividad al retrasar o incluso cancelar decisiones de consumo, producción e inversión. Además, en un marco de incertidumbre como el actual la desconfianza presiona continuamente sobre el tipo de cambio alentando la fuga de capitales y la dolarización de carteras.

Reconocer y desarticular la inflación: el aumento de los precios se ha desacelerado en los últimos meses producto del freno en la actividad, pero aún continúa en niveles elevados. Esto deteriora el frente social y distorsiona la asignación de recursos en la economía. Cabe destacar que las presiones inflacionarias seguirán presentes por la suba de las commodities, de las tarifas, y el ajuste del tipo de cambio, entre otros factores. La negación oficial agrava el problema y aleja las soluciones.

Equilibrar las cuentas fiscales: el ritmo de crecimiento del gasto público es significativamente superior al incremento de los recursos, lo cual debilita el superávit fiscal. Si bien en momentos de crisis el rol de la política fiscal es clave para sostener la demanda, el interrogante es cómo se financiará ese desequilibrio (avance sobre stocks, reducción de las erogaciones o suba de impuestos, financiamiento de organismos externos o regreso a los mercados).

Mantener la competitividad externa: en el contexto de caída de la demanda mundial las exportaciones se desploman y se está recurriendo al cierre de las importaciones para mantener elevado el superávit comercial. Para peor, la apreciación real del peso en los últimos años resta competitividad a los productos transables, fundamentalmente a los industriales, contribuyendo aún más al retroceso de las ventas.

Mejorar los indicadores sociales: la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del mercado laboral mantiene en niveles elevados la pobreza y la indigencia. Los despidos se intensificaron y el desempleo se aproxima a los dos dígitos. Este panorama social retroalimenta la caída en el consumo y posteriormente la producción, acentuando las suspensiones de puestos de trabajo.

Por otra parte, se deben considerar los puntos estratégicos, que son:

Rediseñar la coparticipación federal de impuestos: este año varias provincias cerrarán en terreno negativo sus balances. La creciente dependencia de los fondos nacionales plantea la necesidad de avanzar en un rediseño del esquema de coparticipación federal con el objetivo de consolidar las finanzas provinciales. También deberá ser discutida la distribución de los ingresos entre la Nación y las provincias.

Acuerdos producción e inversión: el conflicto con el sector agropecuario, las regulaciones poco transparentes, las medidas discrecionales sobre el comercio exterior y la falta de financiamiento de largo plazo son sólo algunos de los factores que han debilitado a la producción y a la inversión desde 2006. En este sentido, resulta fundamental mejorar el clima de los negocios y facilitar los mecanismos que fomenten la inversión como eje de crecimiento.

Ampliar el financiamiento: el financiamiento para proyectos a largo plazo es prácticamente nulo y la incertidumbre resta atractivo a las inversiones no financieras. Además, ante el cierre de los mercados externos, el gobierno ha vuelto a competir con el sector privado por recursos. El aumento de la presión fiscal es una consecuencia directa de la falta de financiamiento para el sector público.

Consolidar la integración regional: el desplome de las economías desarrolladas pone en evidencia, una vez más, la necesidad de avanzar en la integración de los mercados de la región, según Ecolatina. Las acciones coordinadas aminoran los efectos negativos y potencian las fortalezas conjuntas. Un ejemplo de ello es el sector automotriz que, bajo acuerdo, aprovecha las políticas de estímulo impulsadas por Brasil. Las ventajas de la integración se amplifican en un escenario en el que el principal socio comercial del Mercosur se consolida como potencia global.