La calidad de vida de los argentinos se deteriora rápidamente debido a la alta inflación que permanece en la economía argentina a pesar de la recesión, advirtió la consultora privada Ecolatina.
En su informe semanal, destacó que el Gobierno debería fomentar la creación de puestos de trabajo sin descuidar la estabilidad de precios.
En ese sentido, explicó que de nada sirve garantizar una inflación relativamente baja, en comparación con el mundo, a costa del estancamiento de la actividad y elevado desempleo.
En su informe anterior, la consultora dijo que el fuerte crecimiento de 43 por ciento del superávit comercial de los primeros cuatro meses de 2009 "esconde una profunda recesión".
Ahora advierte que la caída del salario real en un contexto de alta inflación, que alcanzó el 23,5 por ciento, provocó en 2008 el deterioro de los ingresos familiares.
Además, a partir del cuarto trimestre del año pasado los problemas de empleo comenzaron a ser el factor clave, debido al impacto que la crisis internacional tuvo en la economía local.
Según relevamientos privados, en el primer cuatrimestre de 2009 las suspensiones alcanzaron a 163.276 trabajadores y los despidos a 105.532 personas, cuando un año atrás ascendían a 24.000 y a 6.000 respectivamente.
Ahora, en plena campaña electoral y con el enfriamiento de la economía -empujada por el desplome del consumo y la producción-, la creación de nuevos puestos de trabajo "está estancada".
En el primer trimestre el índice de demanda laboral (UTDT) cayó fuertemente en todas las regiones del país y se ubicó en niveles similares a los de 2001 en el Gran Buenos Aires, según Ecolatina.
En la actualidad, las negociaciones salariales resultan condicionadas por los problemas en el mercado laboral: crece el temor a la pérdida del empleo y se acota el margen para las subas que pueden ser absorbidas por las empresas en un contexto recesivo.
Por primera vez en varios años se registra un deterioro del mercado laboral que junto a la inflación aún elevada (especialmente respecto del mundo), complica el panorama social.
Desde 2007 los indicadores socio-económicos comenzaron a deteriorarse por la aceleración de la inflación que afectó especialmente a los alimentos.
En efecto, entre diciembre de 2006 y diciembre de 2008 la Canasta Básica de los Alimentos (CBA) creció un 86 por ciento y la Canasta Básica total (CBT), un 76 por ciento.
Asimismo, de acuerdo a dato de la consultora privada, la pobreza se elevó en 2008 a 30,5 por ciento, mientras que la indigencia se ubicó en torno al 10,6 por ciento de la población del país.
En ese contexto, para Ecolatina las perspectivas para el futuro "no son favorables". Las proyecciones privadas indican que los ingresos ya se ven afectados por el deterioro del empleo, la mayor informalidad y subas salariales muy acotadas.
Si bien el incremento de la CBA y CBT se ha moderado por el contexto recesivo, "la inflación está aún latente", advierte el informe.
El problema es que el fin del ciclo expansivo encuentra a la Argentina con una pobreza elevada, que se ubica en niveles del promedio de los últimos 20 años y por encima del 27,7 por ciento registrado en el censo de 1980.
"La experiencia muestra que los problemas de empleo y de inflación avivan el flagelo de la pobreza e indigencia", dice Ecolatina. Tal es el caso de la hiperinflación registrada entre 1989 y 1991, además de las extraordinarias tasas de desocupación de los años 90 y la crisis de 2001.
Sobre ese escenario, la consultora asegura en su informe que "fomentar la creación de puestos de trabajo sin descuidar la estabilidad de precios, es clave".
Pero advierte que "tampoco sirve garantizar baja inflación a costa del estancamiento de la actividad económica y del elevado desempleo".
La inflación deteriora la calidad de vida en Argentina
La consultora privada Ecolatina advierte sobre el impacto del elevado nivel de inflación en un contexto recesivo. En su informe semanal, la firma destacó que el Gobierno debería fomentar la creación de puestos de trabajo sin descuidar la estabilidad de precios.