“La necesidad tiene cara de hereje” reza un viejo refrán que, en la política, parece ser un axioma inconfundible.
Hace menos de un mes, y en medio de quejas de algunos sectores de la industria vitivinícola, el gobierno de Jaque anunció un operativo para dar créditos a bodegas que compren uva a 55 centavos el kilo de uva.
Los productores reclamaron y pidieron que el precio fuera de 75 centavos. El gobierno aseguraba que no compraría uva para no repetir problemas del pasado. Esto le generó un frente de crisis con el sector que siempre suele ser más combativo, liderado por el dirigente José María Llaver.
Este dirigente lidera una entidad denominada Asociación de Productores en Acción (APA) y hace gala de ser combativo y hasta no se priva de usar exabruptos, como lo que en su momento profirió contra la ministra Laura Montero.
Pero Llaver tiene una ventaja. Todos lo creen más importante de lo que es y le tienen miedo. Por esa razón el sabe dónde golpear y, ante la falta de conocimiento de los funcionarios y la carencia de convicciones que exhiben (al mejor estilo Groucho Marx), le dan todo lo que pide.
Ya pasó en el gobierno de Cobos y ahora pasa con Jaque, quien hace un mes había dicho que el Estado no compraría uva. Ante las amenazas de movilizarse en los actos vendimiales, Jaque le “alquiló” la paz momentánea a Llaver con un plan de comprar 1 millón de quintales de uva con destino a mosto a 60 centavos ahora y 10 centavos más en noviembre. Ninguna solución de fondo. Todo para salir del paso, sin explicar la forma en que llevará a cabo el operativo.
De esta manera, se vuelve a insistir con un proceso enfermizo, alimentado por los sucesivos gobiernos, que lo único que quieren es no tener problemas, pero nunca salen soluciones de fondo. Finalmente, pequeños problemas coyunturales se transforman en estructurales. Llaver es un empresario estatizado hace mucho tiempo. Su empresa y la de varios de sus socios no podrían sobrevivir si el estado no les da plata.
Lo de hoy muestra que cuando el gobernador dice algo no hay que creerle y hay que esperar las presiones sectoriales. Antes, el camino para conseguir cosas era ir a la casa de Cobos. Ahora hay nuevas rutas.
En esto de despejar la vendimia, Jaque también le “alquiló” la paz a los docentes con unas propuestas algo extrañas que fueron aprobadas en un plenario más extraño aún, donde con muy poco debate de fondo (algo raro, dada la característica de los plenarios de los docentes, nutridos de una rica verba) los sectores más combativos aprobaron casi sin debatir la propuesta del gobierno, pero quedó en claro que alguna negociación hubo.
Lo cierto es que Jaque, por ahora, solo “alquiló” la paz por un fin de semana. Para el futuro, solo habrá que esperar con qué creatividad aparecen las nuevas convicciones del gobernador.
Celso Jaque "alquiló" la paz por un fin de semana
Con los arreglos con los productores vitivinícolas y los docentes, el gobernador solo consiguió salvar la vendimia, pero no solucionar los problemas. Hacia el futuro, vendrán nuevos reclamos.