El gobierno de Estados Unidos denegó por el momento las ayudas millonarias solicitadas a los fabricantes de automóviles General Motors (GM) y Chrysler, según documentos gubernamentales difundidos hoy por medios de comunicación estadounidenses.
La Casa Blanca dio a ambas compañías un ultimátum para entregar una versión revisada de sus planes de rescate. Mientras los fabricantes no incurran en recortes más drásticos que los presentados hasta la fecha, el gobierno no aprobará nuevas inyecciones financieras, aun a riesgo de que las compañías quiebren.
La primera condición que impuso el gobierno de Obama a cambio de conceder más dinero a GM es la renuncia de su presidente, Rick Wagoner.
La administración de Obama ofreció a la automotriz un último plazo de gracia de 60 días para presentar un concepto final del plan de rescate. En el caso de Chrysler son 30 los días de plazo. Chrysler deberá alcanzar, además, un acuerdo con el fabricante italiano Fiat.
De acuerdo con los documentos hechos públicos por el gobierno estadounidense, la antigua filial de la alemana Daimler es incapaz de sobrevivir como compañía independiente.
Los dos fabricantes automovilísticos recibirán una financiación transitoria para evitar su quiebra inmediata, hasta que presenten los planes definitivos de rescate.
El presidente de Estados Unidos Barack Obama presentará oficialmente las medidas la tarde de hoy (hora local) en rueda de prensa.
Ultimátum del gobierno a General Motors y Chrysler
La Casa Blanca dio a las compañías un ultimátum para entregar una versión revisada de sus planes de rescate. Mientras los fabricantes no hagan recortes más drásticos que los propuestos, el gobierno no aprobará nuevas ayudas financieras, aun a riesgo de que las compañías quiebren.