En Argentina conseguir estadísticas sobre datos económicos es una tarea sumamente difícil, por lo menos si se pretende que estos indicadores sean confiables y estén actualizados, y no solo pasa esto con la información económica, ya que también es complicado obtener datos relacionados con temas sociales, como por ejemplo la cantidad de beneficiaros del Plan Jefes y Jefas de Hogar.
Es notable el deterioro que se ha producido en los últimos años en la disponibilidad de información económica, y esto no es algo relativamente nuevo, ya que se viene observando desde mucho antes del que se interviniera el Indec a principios de 2007.
Ya desde 2005 el Ministerio de Economía dejó de publicar en su página de internet algunas series de tiempo referidas al nivel de actividad económica, como por ejemplo, recientemente se sacó un conjunto de cuadros con información desagregada sobre inversiones.
Y esto no es casualidad, ya que en Argentina 2009 es común que aquella información que pueda demostrar alguna falencia o problema en la situación económica del país sea manipulada o directamente descontinuada. Es por eso que la información fiscal se publica cada vez cada vez mas tarde y con menor grado de detalle, o que tampoco se consigan series de tiempo de gastos e ingresos públicos con más de dos años de antigüedad.
Otro caso similar es lo ocurrido con el Banco Central de la Republica Argentina, que siempre se caracterizó por la seriedad en el manejo de sus números, pero desde hace algún tiempo la información del sistema financiero está cada vez mas desactualizada en su pagina web, y hay información que ya directamente no se consigue, como por ejemplo las operaciones en el mercado cambiario (cantidad de dólares que el Central compra y vende diariamente).
A raíz de estas criticas es que un director del BCRA publicó recientemente una nota en el diario La Nación donde aseguraba que las estadísticas de la institución son confiables, y que tienen un retrazo de solo 2 días hábiles en su publicación de la pagina web, pero al momento de escribir estas líneas los principales indicadores del sistema financiero tienen un atraso de 9 días hábiles.
Pero sin lugar a dudas que la situación más delicada es la que se observa en el Indec, que luego de años de esfuerzo había logrado ser considerado uno de los organismos más serios de la región en la elaboración de información confiable.
Se pretendió tapar el sol con las manos al tratar de hacerle creer a la población que los precios se encuentran “controlados” por la simple razón de que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) no registrara variación, como si la gente no lo sintiera en su bolsillo cada vez que pasa por la caja de un supermercado. De esta manera el gobierno nacional no solo destruyó la reputación del Indec, sino que también demostró el poco respeto que tiene por las instituciones, y en definitiva, por los habitantes del país. Pero lo grave es que el gobierno no solo niega la inflación existente, sino que además actúa como si no existiera, lo cual es mucho más peligroso todavía.
Y esta manipulación de los precios influye directa e indirectamente en muchos otros indicadores, como son los casos del PIB y la medición de la pobreza, que al medir una casta de bienes y servicios que esta subvaluada hace que la cantidad de población pobre estimada sea menor a la real. Y esto hace que la asistencia y los planes sociales que otorga el gobierno sea insuficiente, ya que se esta partiendo de una cantidad errónea.
Además, es llamativo ver como un organismo público que depende formalmente del Ministerio de Economía, en la práctica es dirigido desde la Secretaria de Comercio Interior, dependiente del Ministerio de Planificación e Infraestructura. Pero lo que realmente supera todo rastro de seriedad es la manera en que se maneja el Secretario de Comercio Interior, quien ya no solo se encarga de controlar los precios que inciden en el IPC, sino que también interviene en el mercado cambiario y en cuanto sector que necesite ser amedrentado, como sucedió con los productores del Valle de Uco el mes pasado.
Mendoza
La situación en nuestra provincia no es muy distinta de la nacional, ya que Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza sigue los lineamientos que le imponen desde el Indec, o mejor dicho, desde la Secretaria de Comercio Interior.
El desempeño de la DEIE nunca fue como para destacar. Es muy poca información que se genera en forma independiente, la mayor parte de los datos que se procesan son gracias a convenios con otros organismos, como por ejemplo el convenio con la Facultad de Ciencias Económicas para el cálculo del Producto Bruto Geográfico de Mendoza. Y el resto de la poca información de la que dispone es recopilada de distintos organismos públicos o entidades privadas. Pero una gran falencia de la DEIE es que la información no cumple con uno de sus principales requisitos, y es que tiene que ser oportuna, así por lo general se la publica en forma desactualizada.
Pero a pesar de esto la DEIE en el año 2007 tuvo su momento de gloria, cuando la Directora de la anterior gestión salió a contradecir al Indec respecto de la variación en el IPC de Mendoza. Y es que a pesar de la alianza política que por entonces tenia el ex gobernador Cobos con el ex presidente “K”, la DEIE mantuvo una firme postura de independencia y defensa de su trabajo, lo cual le valió de una gran reputación, y hasta el IPC provincial se llegó a utilizar como sustituto del nacional a la hora tener una referencia más aproximada de la verdadera inflación.
Pero con la llegada de Jaque a la gobernación la situación cambió, y cambió para mal. Todo el esfuerzo y profesionalismo de la gestión anterior se diluyó apenas la actual gestión se hizo cargo de la DEIE. Y es que aparentemente para el gobernador, los mendocinos tenemos que vivir bajo la misma “ilusión estadística” que el resto del país, por lo que desde fines del año 2007 en Mendoza tenemos la inflación que se decide en alguna oficina de Buenos Aires, al menos en la variación del índice de precios que nos quieren hacer creer.
Conclusión
Ante tan seria situación surgen algunas preguntas: en base a qué información nuestros gobernantes toman las decisiones? Como hacen para saber cuales son los problemas y sus causas? Como saben cuales son las necesidades que existen en la sociedad? Como estiman los recursos de los que dispone el país? Con que criterio se van a distribuir los $ 111.000.000.000 anunciados en diciembre para inversiones publicas?
Por lo que nos ha tocado vivir durante los últimos 5 años es fácil de comprender que en la Casa Rosada de las únicas estadísticas que ha necesitado para gobernar son las encuestas de popularidad, y que las decisiones se toman de acuerdo a como mide el humor popular, sin ningún tipo de planificación ni proyección a futuro.
Vivimos inmersos en un país sin estadísticas
Es notable el deterioro que se ha producido en los últimos años en la disponibilidad de información económica, y esto no es algo relativamente nuevo, ya que se viene observando desde mucho antes del que se interviniera el Indec a principios de 2007.