Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) celebrarán el domingo en Bruselas una nueva cumbre extraordinaria sobre la crisis
económica, con la polémica sobre el proteccionismo y las crecientes urgencias de los países del este del bloque como ejes.
En ese sentido, nueve países ex comunistas que ingresaron al bloque desde 2004 (Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Lituania, Letonia y Estonia), organizarán una minicumbre previa el domingo por la mañana en presencia del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
El BERD (Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo) advirtió el miércoles que la crisis financiera mundial amenaza con revertir 20 años de reformas económicas en Europa del Este, y un día después el designado primer ministro de Letonia, Valdas Dombrovskis, advirtió que su país se halla "al borde de la quiebra", reforzando los fantasmas de un "default" de un miembro de la UE.
En ese marco, Hungría, el país más afectado por la crisis junto con Letonia, volvería a pedir un plan de ayuda europeo por 100.000 millones de euros (unos 126.000 millones de dólares) para los bancos del este de Europa, aunque no contaría con apoyo suficiente del otro lado de la ex Cortina de Hierro.
Los países en cuestión deberían conformarse con un plan de ayuda por 24.500 millones de euros anunciado el viernes por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Mundial (BM).
La cumbre tiene lugar en momentos en que la recesión se agrava en la UE, afectando toda la actividad económica y el sector laboral, ya que el desempleo volvió a subir en enero en la Eurozona y se situó en 8,2%, un récord desde septiembre de 2006, con la pérdida de 256.000 puestos de trabajo en un mes.
Pero si la crisis afecta a toda la UE y nadia escapa, es indudable que en las últimas semanas ha comenzado a afectar los equilibrios políticos dentro del bloque, tanto entre los países de Europa Occidental y los ex comunistas, como entre pequeños y grandes socios.
Una de las cuestiones que más divide es la tentación proteccionista de algunos grande países como Francia e Italia, que buscan proteger a sus industrias automotrices y evitar deslocalizaciones.
Este tema ha provocado una polémica entre el jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro checo Mirek Topolanek, cuyo país ejerce la presidencia de la UE y que cuenta con el apoyo de los ex países comunistas para su cruzada anti-proteccionista.
De su lado, la Comisión Europea también ha denunciado los riesgos de un regreso del proteccionismo que afectaría uno de los bienes más preciados de la UE: el mercado único.
Pero el malestar va más allá de este antagonismo Este-Oeste. Varios países "pequeños" de la UE (Bélgica, Luxemburgo, Suecia) se quejaron en los últimos días de la proliferación de cumbres restringidas, como la que tuvo lugar el pasado domingo en Berlín con la presencia de las principales economías europeas.
"Existe ahora esta mentalidad en la UE de que los grandes países deciden y los pequeños y las medianos no tienen más alternativa que seguirlos", indicó el ministro de Relaciones Exteriores luxemburgués, Jean Asselborn.
Con este panorama, la UE deberá aprovechar además la reunión del domingo para estrechar filas de cara a la próxima cumbre del G20 del 2 de abril en Londres, en la que pediría un endurecimiento de la regulación de los mercados, productos y actores financieros.
Cumbre de la UE sobre crisis y ayuda al este de Europa
Hungría, el país más afectado por la crisis junto con Letonia, volvería a pedir un plan de ayuda europeo por 100.000 millones de euros (unos 126.000 millones de dólares) para los bancos del este de Europa, aunque no contaría con apoyo suficiente del otro lado de la ex Cortina de Hierro.