Los responsables europeos multiplican los llamados para fomentar el crecimiento y no solo la austeridad con la que enfrentaron la crisis de la deuda, aunque no han logrado definir una estrategia común para dar nuevo dinamismo a sus economías.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, se sumó a la corriente el miércoles, al abogar por un "pacto de crecimiento" en la Eurozona, como complemento del pacto fiscal.
"Tenemos un pacto fiscal (...), tenemos que volver atrás y tener un pacto de crecimiento", dijo Draghi ante el Parlamento Europeo en Bruselas, en referencia al Tratado firmado en marzo por 25 de los 27 países de la Unión Europea (UE) para reforzar la disciplina fiscal.
Un portavoz de Draghi dijo luego que el dirigente "no cambió su mensaje". Pero sus propósitos fueron saludados por el candidato socialista a la presidencia de Francia, François Hollande, quien pide agregar la dimensión del crecimiento al pacto fiscal actualmente en fase de ratificación por los Estados miembros.
"Que (el presidente del BCE) agregue su voz a las de otros, confirma lo que yo había anunciado (...) y convertirá a la elección francesa en una elección que también será decisiva para Europa", dijo Hollande, quien el 6 de mayo dirimirá la segunda vuelta con el mandatario saliente, Nicolas Sarkozy.
"Aunque (Draghi) no haya desarrollado demasiado sus declaraciones, resulta claro que su llamamiento responde al temor de que algunas economías no consigan retomar un crecimiento sostenido", dijo Julian Callows, del banco británico Barclays.
El jefe del Eurogrupo (ministro de Finanzas de la Eurozona) y primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, dió la razón este miércoles a Hollande, al afirmar que "está claro que es necesario completar la política europea con una estrategia de crecimiento".
En los últimos días, España y Gran Bretaña (que goza de la máxima nota de las agencias de calificación financiera) entraron oficialmente en recesión. En el bloque se hacen oír crecientes cuestionamientos de la política centrada exclusivamente en los ajustes, preconizada ante todo por la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel.
En Holanda, el gobierno de centro-derecha de Mark Rutte, adalid del rigor presupuestario, presentó esta semana su renuncia, a causa de discrepancias con la ultraderecha de Geert Wilders sobre las medidas que deben adoptarse para reducir el déficit.
Pero si hay cada vez mayor coincidencia sobre el diagnósticos, las recetas difieren.
El presidente del BCE considera por ejemplo que un pacto de crecimiento supone mayor flexibilidad del mercado laboral, y de ninguna manera una flexibilización de los ajustes.
Merkel está en la misma línea y recuerda que la zona euro requiere iniciativas a largo plazo para superar la crisis.
Hollande, por su lado, propone emitir eurobonos para financiar proyectos industriales y de infraestructura, imponer una tasa a las transacciones financieras y hacer mejor uso de los instrumentos del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Todos esos temas ya son objeto de debates desde hace meses en el seno de la UE.
Las disensiones en el bloque salieron a la luz en enero, cuando doce países -encabezados por el jefe de gobierno de Gran Bretaña e Italia, David Cameron y Mario Monti- abogaron en una carta por un refuerzo del mercado único y por reformas en la legislación laboral.
Francia y Alemania preconizaron en cambio una coordinación mayor de las políticas fiscales, para reactivar la economía.
Crisis europea: fomentar pese a la austeridad
Dirigentes europeos se unen en búsqueda de aumentar el crecimiento de la economía. La austeridad con la que enfrentaron los problemas económicos no ha vislumbrado un camino para lograr una mejora de los problemas financieros que afectan a Europa. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), aboga por un pacto para salir de la crisis en conjunto.