La Comisión Europea propuso hoy la creación de "bancos malos" que absorban los activos morosos de los bancos más afectados por la crisis y recibió una serie de recomendaciones para aumentar la vigilancia del sistema financiero mediante la creación de autoridades europeas de supervisión.
Mientras por un lado se dispone a inyectar liquidez en los bancos y reactivar el sistema crediticio mediante la compra de activos tóxicos, por otro intentará garantizar la estabilidad del mercado financiero. En este último caso propone la creación de un Consejo Europeo que prevenga de los riesgos y de tres autoridades comunitarias que supevisen los bancos, los seguros y los valores junto a los órganos nacionales.
Ambas iniciativas van dirigidas a devolver la estabilidad a los mercados financieros y a garantizar que no vuelvan a pasar por una crisis de liquidez y confianza como la actual.
"El sistema bancario no funciona correctamente. No responde a la solicitud de créditos de empresas e individuos", afirmó hoy en Bruselas el comisario europeo de Mercado Interior, Charlie McCreevy. "Hasta que no eliminemos todos los activos tóxicos del mercado no saldremos de la crisis", añadió su colega de Competencia, Neelie Kroes.
Ambos comisarios se unieron hoy junto a su homólogo español de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, contra los "bancos zombies" y se mostraron de acuerdo en que los gobiernos europeos ayuden a sus bancos a deshacerse de sus activos tóxicos. Sin embargo, los tres insistieron en que la "limpieza" de sus bancos "no debe distorsionar el mercado interior ni crear situaciones de desventaja" entre unos bancos y otros.
Tanto si los gobiernos de la UE deciden comprar los activos tóxicos de sus bancos infectados, como si deciden avalarlos mediante sistemas similares al anunciado por el gobierno británico, tendrán que exigir "plena transparencia" a sus bancos y elegir y valorar los activos tóxicos en base a una serie de criterios.
Según los comisarios, la valoración de los activos tóxicos debe calcularse en función de su valor real y no de su valor en el mercado.
"Esperamos que el valor de estos activos aumente en los próximos años y que los Estado spuedan sacar ventajas de ellos de forma que los contribuyentes también se beneficien", afirmaron fuentes comunitarias.
Y es que esta medida, que se suma a la recapitalización de los bancos y a los fondos de garantías aprobados por la Comisión en octubre, conlleva el riesgo de "socializar las pérdidas", como afirmó a dpa el economista del Instituto Empresa Rafael Pampillón.
Pero, ¿qué ocurre con los bancos que se niegan a reconocer la posesión de activos tóxicos para mantener su reputación en el sistema interbancario?
Este podría ser el caso de España. Según Pampillón, "Solbes -que rechazó desde el principio el uso de esta medida- no quiere aceptar que tenemos activos en la banca que están dañados y que tenemos un problema".
La UE sabe que es un momento difícil en el que no son pocos los bancos que podrían contenerse y no pedir ayudas a sus gobiernos con tal de no hacer público su nivel de morosidad. Para ello ha establecido un plazo de seis meses más allá del cual no podrán solicitar ayudas a sus gobiernos: el banco que esté infectado que pida ayuda ahora o calle para siempre.
Bajo este principio y el periodo establecido de seis meses, la UE tratará de incentivar a los bancos a ser transparentes y a declarar su nivel de infección por hipotecas o créditos morosos.
A esta medida se sumó hoy la presentación del informe en el que Jacques Larosière, ex presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), lanzó una serie de recomendaciones a la Comisión para reformar el sistema financiero europeo e internacional.
Larosière insistió en su informe en que la UE debe apostar por la creación de tres entidades de supervisión para bancos, seguros y valores que vigilen las ya existentes pero poco eficientes autoridades nacionales de control. Esta tres entidades, que serían independientes y vigilarían el funcionamiento de los tres sectores, tendrían que coordinarse con el Consejo europeo para la evaluación de riesgos.
Este Consejo, compuesto por expertos de los países miembros, del Banco Central Europeo (BCE) y representantes de la Comisión, sería el nuevo órgano paneuropeo responsable coordinar a las 27 entidades que hoy controlan el sistema financiero, convirtiéndose en algo así como el nuevo "guardián" de la estabilidad de los mercados europeos.
Este tipo de entidades, que la Comisión Europea tiene que estudiar, podría evitar confusiones y escenarios como el vivido tras la caída de Fortis, cuyan principales actividades estaban repartidas entre Bélgica, Holanda y Luxemburgo. "Si se hubiese podido compartir la información de los tres países se hubiera podido evitar el caso de Fortis", aseguró hoy Larosière.
"Necesitamos un sistema de control y supervisión integrado para devolver la confianza a los mercados", dijo por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Las recomendaciones de Larosière deben ser ahora estudiadas por la Comisión Europea, que el próximo cuatro de marzo lanzará sus propias propuestas para reformar el sistema financiero internacional. Éstas serán discutidas en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno que tendrá lugar en Bruselas el 19 y 20 de marzo y presentadas definitivamente en la reunión del G20, en Londres, el dos de abril.
Europa propone "bancos malos" y reforma financiera
La Comisión Europea propuso hoy la creación de "bancos malos" que absorban los activos morosos de bancos más afectados y recibió una serie de recomendaciones para aumentar la vigilancia del sistema financiero mediante la creación de autoridades europeas de supervisión.