Las empresas automotrices estadounidenses General Motors (GM) y Chrysler presentaron hoy sus respectivos planes de saneamiento al gobierno de Estados Unidos, una condición para obtener ayuda estatal.
Chrysler, seriamente afectada por la crisis financiera, requiere del gobierno estadounidense al menos 5.000 millones de dólares de ayuda adicionales. Además, anunció la eliminación de otros 3.000 puestos laborales.
Chrysler obtuvo hasta ahora 4.000 millones de dólares.
Tanto Chrysler como General Motors, que también solicitó asistencia estatal, deben poner en evidencia hasta fines de marzo la factibilidad de su supervivencia.
Sin embargo, el plan presentado demuestra que Chrysler puede sobrevivir solo, indicó la firma en su sede en Detroit, estado de Michigan. "Nuestro plan cumple las condiciones del crédito gubernamental", señaló el jefe de Chrysler, Bob Nardelli, durante una conferencia telefónica. Además dijo que Chrysler quiere pagar los préstamos estatales completamente a partir de 2012 y que la dirección de Chrysler no considera a la bancarrota como una opción.
Agregó que la situación de Chrysler además podría mejorar con la alianza en coches medianos y pequeños con la empresa italiana Fiat. Los italianos pretenden ingresar primero con un 35 por ciento en Chrysler y traer tecnología.
Además informó que se obtuvieron concesiones de los sindicatos y los acreedores, que eran exigidas por Washington. El gobierno además condicionó ayudas adicionales a sueldos más bajos, al nivel de los fabricantes extranjeros en Estados Unidos, así como una reestructuración de la deuda.
Agregó que desde comienzos de 2007, Chrysler ya eliminó 32.000 empleos. Se estima que actualmente tiene unos 50.000 empleados.
Chrysler además pretende suspender la producción de otros tres modelos. La capacidad de producción será reducida en 100.000 unidades. Los costos fijos serán reducidos en otros 700 millones de dólares y se venderán bienes por 300 millones de dólares.
Chrysler pertenece mayormente al consorcio inversor estadounidense Cerberus. La firma alemana Daimler posee otro 20 por ciento, aunque quiere deshacerse de su participación.
Por su parte, General Motors (GM) necesita en total hasta 30.000 millones de dólares en ayudas estatales para sobrevivir, casi el doble de lo que la empresa recibió hasta ahora.
Esa es la suma incluída en el plan de saneamiento presentado hoy al gobierno estadounidense por el fabricante de automóviles, que también prevé la eliminación de 47.000 empleos en todo el mundo y el cierre de numerosas fábricas. Las marcas Saab en Suecia y Hummer y Saturn en Estados Unidos están a la venta. Los recortes son precondición para más ayudas estatales.
Hasta ahora, GM había recibido alrededor de 13.400 millones de dólares. Ahora, el líder del sector estadounidense solicita otros 16.600 millones de dólares. En caso de un proceso ordenado de insolvencia con protección de acreedores GM sería aún más cara y costaría incluso hasta 100.000 millones de dólares.
En cuanto a la filial alemana Opel, el presidente de la junta directiva de GM, Rick Wagoner, aún no dio precisiones sobre su futuro. "Estamos hablando con las distintas partes, entre ellas el gobierno alemán", dijo hoy al presentar el plan de saneamiento. Agregó que se están escuchando todas las opciones. En cuanto a las especulaciones sobre una separación de Opel, Wagoner señaló que hasta ahora nadie se presentó ante GM con una oferta de compra. Tampoco se refirió a posibles cierres en Alemania.
Por su parte el gobierno de Estados Unidos apeló a todas las partes a trabajar por la supervivencia de las empresas tras la presentación de los planes de saneamiento de las golpeadas empresas automotrices estadounidenses.
El portavoz del gobierno, Robert Gibbs, afirmó hoy en Washington que se espera de todas las partes implicadas -acreedores, proveedores, sindicatos y gerentes - aún más para garantizar la supervivencia de las empresas. Agregó que el gobierno evaluará de cerca en los próximos días los planes presentados por General Motors y Chrysler.
Chrysler y GM dieron sus planes de saneamiento
Chrysler requiere del gobierno estadounidense U$S 5.000 millones de ayuda y anunció la eliminación de otros 3 mil empleos. General Motors necesita hasta U$S 30.000 millones en ayudas estatales para sobrevivir y prevé la eliminación de 47 mil puestos.