El canje genera adeptos y detractores

Si bien algunos economistas sostienen que la apertura del canje de deuda, convertida en ley ayer dará credibilidad al mercado local, otros sectores cuestionan la operatoria que emprenderá el Gobierno porque consideran que la oferta es muy generosa.

Foto: Agencias
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El economista Orlando Ferreres consideró esta mañana que la reapertura del canje de deuda le dará "credibilidad" al mercado local, y estimó que "más de la mitad" de los bonistas ingresarán al plan oficial.
  
"Tendremos que ver cuánta gente acepta entrar a este canje, pero se calcula que los bancos ya garantizan la mitad: se canjearían al menos 15 mil millones de dólares en títulos públicos", sostuvo Ferreres.

En declaraciones a Radio 10, el economista indicó además que con esta operatoria, el Estado nacional "se beneficiará, porque se reavivará la confianza en el mercado local y se podrá acceder a más lineas de financiamiento".
 
"El canje puede brindarle dinero nuevo (al Estado). Esto ayuda a la credibilidad", destacó.
  
Ayer, la Cámara de Senadores suspendió por un año la denominada Ley Cerrojo, lo que permitirá la reapertura del canje de deuda por
más de 20 mil millones de dólares.

Por otra parte, analistas y oppsitores criticaron la ley porque sostienen que la oferta es "muy generosa".

Si bien el Gobierno no dio ninguna información oficial sobre qué les propondrá a los "holdouts" ­tan es así que el Congreso dio luz verde a la reapertura del canje sin tener claro si la oferta será peor a la del 2005­, los analistas realizaron sus evaluaciones, en base a lo que trascendió hasta ahora.

Si bien el Gobierno no dio ninguna información oficial sobre qué les propondrá a los "holdouts" ­tan es así que el Congreso dio luz verde a la reapertura del canje sin tener claro si la oferta será peor a la del 2005­, los analistas realizaron sus evaluaciones, en base a lo que trascendió hasta ahora.

En casi todos los casos consultados por el diario Clarín se concluyó que hay un exceso de generosidad, más allá de que algunos consideran que la operación permitirá acercar a la Argentina a los mercados de capitales.

Las objeciones apuntan a que los bonistas que acepten la oferta recibirán el "cupón PBI" y, además, un bono por los pagos que acumularon esos cupones entre 2006 y 2009.