Objeciones al plan de canje que lanzará el Gobierno

El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna realizó algunas observaciones al canje de deuda para los holdouts, que se anunciaría en los próximos días, pero como una operación de la banca privada. Sostiene que esto no evitaría un endeudamiento.

Roberto Lavagan, ex ministro de Economía de Néstor Kirchner. Foto: NA
Roberto Lavagan, ex ministro de Economía de Néstor Kirchner. Foto: NA

El canje de deuda que el Gobierno nacional ya tiene definido para los holdouts tiene algunos contrapuntos, de acuerdo a lo que advirtió el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Lavagna planteó que la operación que el Gobierno se apresta a realizar con los bancos Barclays, Deustche y Citi, y que se anunciaría en estos días, debería contemplar una quita mayor al 65%, que implicó la de 2005.

Además el ex funcionario de Néstor Kirhner señala que el Gobierno no debería pagar con un bono los intereses acumulados desde la operación anterior. También, para Lavagna, el Congreso debería dar vuelta la "ley cerrojo" que votó para dar la señal de que no habría una segunda oportunidad, según publica diario Clarín hoy.

También señaló que a pesar de hacer el canje, la Argentina se endeudaría al 12% anual en dólares, un costo del crédito bastante alto.

Los "holdouts" desembolsarían US$ 1.000 millones y el canje podría quedar con un alto nivel de aceptación. Con lo que esa parte del default sería un capítulo cerrado.

Al Gobierno le interesa lograr un acuerdo con el Fondo para poder negociar la deuda con el Club de París. Esto le permitiría acceder a un financiamiento de largo plazo para obras de infraestructura.

Pero sabe que el FMI cuestionará las estadísticas oficiales sobre precios, nivel de actividad, desocupación y pobreza. Y que todavía no se encontró la forma para que las objeciones del organismo resulten públicamente digeribles en términos políticos.

Mientras tanto, y en una mejora del contexto financiero internacional que ayuda a la estabilidad del precio del dólar y a una baja de la tasa de interés en pesos, parece postergada la idea de que el Gobierno intentará una reforma del sistema financiero.

Al respecto, sostiene Clarín, los banqueros temen que el Gobierno intente calificar a la actividad financiera como un "servicio público". Así, se abriría una puerta a más regulaciones para créditos y tasas de interés.

Y, también, que en algún momento activen los cinco proyectos que circulan por el Congreso para eliminar la exención de los impuestos a las Ganancias y de Bienes Personales sobre las colocaciones financieras.

Creen que gravar a los plazos fijos, la renta de los bonos públicos o de las acciones puede resultar un camino con rédito político para el Gobierno. Pero también letal para que crezca un mercado de capitales, que favorezca el ahorro y la inversión.

La estrategia oficial tiene otra paradoja, además de la baja credibilidad estadística. Las autoridades buscarían un acercamiento con el FMI cuando las cuentas fiscales muestran el peor resultado de los últimos años.

La recaudación de impuestos todavía siente los efectos de la baja de la actividad económica del comienzo de año. Y bajar el gasto público no está entre las prioridades de la Casa Rosada. Sin embargo, hay una ingeniería financiera que le permitiría proyectar un 2010 con las cuentas finales en equilibrio.

La caída del dólar a nivel mundial va consolidado la idea de que la estabilidad cambiaria puede prolongarse. El Banco Central, sin necesidad de devaluar, podría mostrar en el próximo año ganancias en su balance por $ 20 mil millones, que se los podría pasar al Tesoro.

Otro tanto podría venir por las retenciones a la soja. Lo que le falta lo aportarían la ANSSeS y otros organismos. La caja, aunque con cosmética, puede cerrar. La Argentina siempre da sorpresas.