El derrumbe de los mercados internacionales en 2008 tuvo su inicio en agosto de 2007 cuando explotó la burbuja hipotecaria y se transformó en una crisis económica global que apunta a ser la más grave desde la depresión de los años 30.
Los temores recesivos obligaron a la Fed a recortar las tasas en una reunión de emergencia el 17 de enero. En marzo, la preocupación por la salud de los bancos de inversión dominó la escena: el 17 la Fed asistió a JP Morgan para evitar el colapso de Bear Stearns. Además, la autoridad monetaria volvió a recortar su tasa de referencia 75 puntos básicos e incrementó sus inyecciones de liquidez en los mercados.
El foco de atención se trasladó del crecimiento a la inflación por la fuerte suba de las commodities y la devaluación del dólar. En junio, esta preocupación se intensificó, por la suba del precio del crudo, que amenazaba con una "estanflación". El Banco Central Europeo subió su tasa de referencia en su reunión de julio ante los temores por la suba de precios.
El 15 de septiembre el mundo se sacudió con la quiebra de Lehman Brothers. El mismo día 15 el Bank of America compró Merrill Lynch, el 17 se rescató al gigante asegurador AIG y el 22 de ese mes Goldman Sachs y Morgan Stanley se convirtieron en bancos comerciales. El mercado de crédito se paralizó con la caída de Lehman y la Fed, más el Banco Central de Europa, el de Inglaterra, Suiza y Suecia bajó sus tasas de interés en forma simultánea. El 16 de octubre el gobierno suizo tuvo que rescatar a UBS.
Las expectativas comenzaron a mejorar con el triunfo de Barack Obama. Hacia fin de año, se rescató también al Citibank y a las automotrices. La decisión de la Fed el 16 de diciembre de bajar la tasa de referencia a un rango de entre 0 y 0,25% también fue una señal positiva para los mercados. Pero el derrumbe ya estaba consumado.
Fuente: La Nación