El proceso de estafa a nivel internacional ha ido “in crescendo” en los últimos años. La sumatoria de malos negocios, falta de regulación, administradores infieles y negligencia a la hora de administrar dinero hizo que la incertidumbre se profundizara en el circuito de los negocios.
Esto no invita a realizar conclusiones totalizadoras. El mercado de capitales a nivel mundial no desaparecerá, pero quedaran los jugadores más capacitados, responsables y con mejores garantías.
Los negocios dejaran de planificarse con altas dosis de endeudamiento, el dinero será nuevamente un bien escaso y la tasa de interés elevada, porque alguien tendrá que pagar este mal momento que viven los inversores.
Argentina en este escenario vuelve a tener una oportunidad. Nuestras empresas son especialistas en trabajar sin financiamiento. Pero carecen en su gran mayoría de una experiencia en los negocios internacionales.
Los inversores del mundo buscarán negocios más ligados a la economía real, en donde se pueda tangibilizar el dinero invertido. Luego de la crisis de 1930, los inversores con liquidez compraron bastas extensiones de campos en la República Argentina. Por ejemplo fue la época en que la Patagonia se vio invadida de inversiones externas. Algo parecido podría ocurrir en la actualidad.
Si bien es cierto que muchos pensarán que esto difícilmente ocurra por la inestabilidad financiera, impositiva y jurídica de nuestro país, no es menos cierto que la oportunidad esta muy cerca y que si no es con este gobierno, lo será con el próximo.
La realidad es que los negocios financieros serán más escasos, y la tasa de rendimiento estará ligada al riesgo que tome el inversor. Sin tomar riesgos la tasa será cercana a 0, para quienes toman riesgos puede ser de dos dígitos. Los que quieren una tasa intermedia y con más seguridad, deberán volcarse inevitablemente a la inversión real, que comenzará a pesar con mayor predicamento en las carteras de inversión.
Estados Unidos y la nueva caída
Venimos advirtiendo que tal vez lo peor no paso. Los balances cerrados al 31 de diciembre en Estados Unidos son malísimos. El tesoro americano salio a inyectar fondos en el sistema financiero para evitar nuevos derrumbes de entidades financieras. El gran beneficiado es el Bank Of América, que recibió U$S 20.000 millones de dólares para su capitalización de manera de sostener su fusión con Merryl Lynch.
A esto hay que sumarle la incertidumbre de lo que Barack Obama aplicará a partir del martes próximo. El plan de estímulos a la economía consiste en inyectar U$S 775.000 millones del Tesoro en tres partes similares. La primera destinada a invertir en infraestructura (hospitales, rutas, energía y educación), el segundo tercio para financiar Estados y Municipios en problemas, y el tercer tercio para bajar tributos. Este plan no tiene aun aprobación del Congreso y al ser presentado como la piedra angular de su gestión, su no aprobación genera muchas dudas.
Entre los economistas más prestigiosos la incertidumbre es elevada. Hay quienes opinan que Estados Unidos no necesita este plan, hasta los que dicen que debería ser de 2 billones de dólares. A esto hay que sumarle que se largo la sucesión por la presidencia de la Reserva Federal en el 2010 y esto afecta las decisiones de política económica.
El escenario internacional
Estados Unidos tiene una tasa de corto plazo del 0,25% anual, el 27 y 28 de enero se reúne el comité de política monetaria y desconoce que medidas tomará con una tasa tan baja. El Banco Central de Inglaterra bajo la tasa al 1,5% anual (el nivel más bajo desde su creación en 1694). El Banco Central Europeo bajo la tasa al 2,0% anual. Un mundo con tasas tan bajas, deflación y sustancial baja en el nivel de actividad, nos indica que el precio de los activos puede seguir a la baja. Las acciones no están exentas de volver a mostrar disminuciones significativas, ya que el cuadro general no es posible delinearlo con precisión.
Argentina no estará al margen
Para ejemplos basta observar el comportamiento de la empresa más importante que cotiza en la bolsa Argentina que es Tenaris. La empresa este año ganaría cerca de 3.000 millones de dólares, sin embargo para el año 2009 se estiman utilidades cercanas a los 1.500 millones de dólares, dada la menor demanda de los productos que produce.
Con esta baja de utilidades el precio de la empresa en bolsa debería descender. Si estimamos como razonable un recupero de la inversión en 7 años, que es el equivalente a una tasa del 14,3% anual. Para que esto ocurra Tenaris debería valer en bolsa $ 33,00 por acción, cuando hoy vale $ 36,00 por acción. Esto no significa que le estamos dando la formula para hacerse rico. Decimos que Tenaris a menos de $33 es un papel que lo compra a un precio muy bajo, que puede estar más bajo, como lo estuvo a 26,00, pero que a mediano plazo no se equivoca. Tampoco creemos que vuelva a cotizar a $ 120 por acción, pero si pensar que a dos años vista podría valer $ 60 por acción que sería una ganancia muy importante y para no despreciar.
Conclusión
El proceso de estafación a nivel mundial nos hará ser más precavidos. Esto no quiere decir que no hay que invertir en el exterior, todo lo contrario. Hay que hacerlo con profesionales que nos aseguren que tanto en Argentina, como en el mundo no nos estafaran. El Merval tiene aun un recorrido bajista por delante, a menos de 950 puntos se pone en precio. Argentina tiene una gran oportunidad que no debería dejar pasar. Las inversiones reales serán las preferidas, mientras que las financieras requerirán mayor análisis y habrá que ponerle una lupa enorme para entrar, como lo que hicimos con Tenaris que a $ 33 es un buen negocio de largo y esta muy cerca de que ocurra.