A pesar de crisis, automotrices extranjeras siguen apostando por EEUU

Mientras las automotrices estadounidenses siguen centradas en superar la crisis y sobrevivir a los duros golpes que sufrieron durante 2008, sus competidoras asiáticas emergieron como las grandes triunfadoras en el Salón anual del Automóvil de Detroit.

Foto: efe
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Mientras las automotrices estadounidenses siguen centradas en superar la crisis y sobrevivir a los duros golpes que sufrieron durante 2008, sus competidoras asiáticas emergieron como las grandes triunfadoras en el Salón anual del Automóvil de Detroit.

Hyundai se convirtió en la primera compañía surcoreana del sector en ganar el premio que el salón otorga al mejor coche del año, con su Genesis Sedan.

En una edición marcada por la apuesta por los automóviles "verdes", el gigante japonés Toyota adelantó este lunes su modelo Prius de 2010, la tercera generación de este híbrido con 12 años de existencia.

Su rival Honda presentó además el Honda Insight, otro híbrido similar en tamaño e incluso en diseño, que aspira a arrebatar a Toyota la predominancia en este sector del mercado, informa Chris Cermak de la agencia DPA.

Los fabricantes asiáticos ya obtienen más de un 40 por ciento de sus ventas en el mayor mercado automor del mundo, sobre todo gracias a líneas de vehículos con un consumo menor que los ofrecidos por los productores domésticos.

Mientras los "Big Three" (los tres grandes estadounidenses: General Motors, Chrysler y Ford) luchan por evitar la bancarrota, los problemas de la industria local constituyen un arma de doble filo para las empresas extranjeras.

Por un lado, parte del negocio de éstas se apoya en los mismos concesionarios y proveedores que los utilizados por las locales. Y una quiebra de un gigante estadounidense podría arrastrar en su caída cualquiera de estos sectores.

"Al contrario de lo que cree la opinión pública, lo que es malo para las compañías domésticas no es necesariamente bueno para la importación", matizó en una entrevista Dave Zuchowski, vicepresidente de ventas en Estados Unidos de Hyundai.

Por otra parte, sin embargo, la crisis representa una oportunidad de oro para las compañías extranjeras, que pueden aprovecharla para captar a los clientes que "están inseguros sobre el futuro de las locales y buscan otras marcas", según Zuchowski.

Las ventas de coches estadounidenses se hundieron un 35 por ciento en el último trimestre de 2008 y se espera que mantengan niveles similares al menos durante el primer semestre de 2009.

Pero la caída del consumo no se ha dejado sentir sólo entre las empresas locales. Toyota tiene previsto cerrar 2008 con su primera pérdida operativa anual. La mayor parte de los otros productores vivieron la misma caída de un 30 por ciento en los últimos meses del año.

A ello deben sumar el estigma de ser un fabricante extranjero en un mercado donde los locales no dudaron en apelar al patriotismo del comprador cuando fue necesario. Este sentimiento podría aumentar la fe de los consumidores estadounidenses en reactivar su propia economía en lugar de invertir dinero en marcas importadas.

En alguna ocasión "se han producido llamadas contra la importación (...) Definitivamente nos afectan", lamentó Zuchowski. Por otra parte, se trata de una situación deliberadamente engañosa, porque la mayoría de las grandes compañías extranjeras tienen plantas de producción en Estados Unidos: "Tenemos fuertes inversiones en este mercado".

En este contexto y a pesar de la crisis, el mercado estadounidense sigue siendo un valor para las principales compañías del mundo y para aquellas que aspiran a serlo.

Otros gigantes del sector como Alemania o China tienen entre sus planes expandir sus intereses en Estados Unidos. Mientras los germanos Volkswagen y Mercedes prevén aumentar su producción en el país, la china BYD Auto llevó a Detroit el primer híbrido que se enchufa, el F3DM. El modelo salió a la venta en diciembre en el gigante asiático y la marca aspira a llevarlo a Estados Unidos en 2011.