Nadie se salva del derrumbe de Wall Street. No hay acciones ni commodities ni bonos que puedan jactarse de haber quedado sin rasguños, incluso el oro que ganó terreno estos días está hoy lejos de los máximos alcanzados a comienzos de año. En medio de la polvareda, sin embargo, ¿qué deben hacer los inversores? ¿Cómo estar preparado a lo imprevisible?
Antes que nada, no hay que entrar en pánico. A veces salir a liquidar las posiciones puede terminar siendo una pésima decisión. En jornadas como la de ayer, en la que todo cae, muchos activos son castigados por demás. Y un inversor podría encontrarse vendiendo acciones o bonos a precios de remate, que no condicen con los fundamentals de uno u otro activo.
Hay que mirar más allá de los titulares de los diarios. Puede que hoy todo sea negro y que el panorama parezca realmente incierto, pero no es mayor la incertidumbre que la que existía por ejemplo a fines del año pasado, cuando las bolsas del mundo todavía seguían cerca de sus máximos, y si bien había quienes hablaban de recesión o de inflación, pocos preveían la megacrisis financiero de hoy. Pareciera, en cambio, que en la actualidad hay más cartas sobre la mesa.
Aprovechar para ajustar el riesgo de su portafolio en función de su capacidad cardíaca. No todos los inversores tienen la misma tolerancia al riesgo. En momentos como el actual, es importante definir bien cuál es el umbral que le permite a uno dormir tranquilo. Y optar por una diversificación profunda de la cartera, no sólo en cuanto tipo de activos (bonos, acciones, commodities, real estate, etc.), sino también locación; cuando más internacional sea mejor.
Posicionarse parte en papeles defensivos. Hay acciones contracíclicas y que, independientemente de la situación económica, tienen ganancias y, en algunos casos, hasta reparten dividendos. Son, por definición, aquellas relacionadas con el sector de alimentos, farmaceútico o de servicios públicos, cuyo consumo no cambia demasiado, aun en tiempos de recesión.
Pero a no exagerar con la defensa. No es cuestión de tener 100% del portafolio en acciones defensivas, porque los mercados a la baja, también presentan oportunidades y hay que tener algún activo que permita sacarle ventaja al rebote una vez que llegue.
No correr detrás de los rendimientos. A no ser que uno sea un especialista de los mercados y de las finanzas, a veces la mejor estrategia pasa por la simplicidad. Mantener una cartera diversificada y esperar. Sólo los traders, que están todo el día frente a la pantalla saben cuándo entrar o salir de una inversión de corto plazo.
Y, por sobre todo, siempre hay que tener los objetivos de largo plazo en perspectiva. No hay que sobrerreaccionar.
Fuente Cronista
Cinco tips para sobrevivir al derrumbe de las bolsas
Antes que nada, no hay que entrar en pánico. A veces salir a liquidar las posiciones puede terminar siendo una pésima decisión. Hay que mirar más allá de los titulares de los diarios.