La decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de disponer el pago total al contado de la deuda que el país sostenía con el Club de París, por 6.700 millones de dólares tiene un contenido político y otro económico.
La decisión de pagar sin negociar es todo un gesto político. Los Kirchner no estaban dispuestos a someterse a una auditoria del FMI, que no era trascendente sino formal y querían negociar directamente con los países acreedores. Pero, la paradoja es que los países que concentran el 87% de la deuda son Alemania, Japón, Holanda, Italia, España y EE.UU., los cuales también son miembros de peso en el FMI, donde la Argentina es socia.
Queda el gesto político y la intención, tal vez, de retomar la iniciativa política, que se perdió en el marasmo del conflicto con el campo, aunque todavía queden dudas acerca de cuál de los kirchner es el que tiene el peso de las decisiones.
También surgen las dudas acerca de las razones por las cuales se postergó durante tanto tiempo una decisión y ahora se la toma de improviso. Evidentemente, la percepción del mercado acerca de los problemas de financiamiento para 2009 y el riesgo de default aceleraron una decisión que, tozudamente, se demoró sin sentido.
Es bueno para el país pagar sus deudas, pero debiéramos entrar en un circuito más normal. Porque esta deuda, al igual que ocurrió con el pago al FMI, se podría haber negociado y pagado sin comprometer reservas líquidas disponibles.
Hay que recordar que las reservas del Banco Central son un activo que está para respaldar pasivos, y el mayor pasivo es el circulante. Hoy los operadores pueden especular con que la calidad de los activos es dudosa y eso impactar negativamente.
A partir de ahora el país podrá tener financiamiento internacional, pero este pago no exime de la necesidad de tomar decisiones de fondos, como limpiar las causas que están generando inflación, alejando inversiones y generando un clima de desconfianza generalizada.
El pago solo, sin otras medidas complementarias es solo un maquillaje y no logrará recuperar la confianza perdida.
Pago a Club de París: gesto útil pero tardío
La decisión de hacer efectivo el pago total de la deuda es positiva, pero debe complementarse con políticas de fondo. "Los Kirchner no estaban dispuestos a someterse a nuna auditoría del FMI", señala el autor de la columna como condimento político de la medida anunciada este martes.