La “burbuja” de Cristina es para pocos

Las últimas medidas anunciadas por la presidenta no tienen caracter redistributivo y sus efectos serán escasos en la economía real, desde el plan O KM, hasta las canastas navideñas.

La Presidenta anunció un paquete de medidas destinadas a movilizar la economía dentro de un contexto que se muestra peligrosamente recesivo.

Hoy nadie discute (aunque es discutible) la intervención del Estado en la economía para intentar reactivarla, aunque el problema es de qué manera se interviene. Es decir, hoy la discusión es si se interviene bien o se interviene mal.

Lo primero que hay que señalar es que todas las medidas anunciadas -hasta las canastas navideñas- son financiadas con los ahorros jubilatorios de los trabajadores en actividad que el Estado incautó aduciendo que los iba a administrar mejor que las AFJP.

Este festival de consumo que Cristina Kirchner está imaginando va camino de ser un fracaso por las condiciones planteadas, y por la irrealidad con las que han sido concebidas las medidas anunciadas.

El “Plan Primer 0 km”, es un programa que tiene tres alternativas. Por un lado, un plan de ahorro previo de 40 cuotas, con entrega pactada en la cuota 12. Es antiguo porque estos planes ya existen desde hace 20 años y, además, la antigüedad reside en que después de 2001, los planes se estiraron a 84 cuotas para poder pagarlos.

El ejemplo de uno de los autos más baratos del mercado, el Ford K, es contundente. Por el Plan Cristina, se pagan cuotas de 950 pesos. Por el Plan de Ahorro tradicional se pagan 550 pesos.

Además, al plantearse como condición que sea sólo para los que nunca tuvieron un auto nuevo se cae en la ridiculez -salta a la vista- que el que nunca tuvo un auto 0 km difícilmente pueda comprarlo en estas condiciones. Es probable que sea bueno y accesible para los hijos adolescentes de las familias acomodadas (que nunca patentaron uno) antes que lo tenga un trabajador.

Pero en todo esto a uno le surge una duda: si se trata de plan de ahorro (en definitiva, un auto ahorro) ¿a quién le da plata el Estado, y para qué? Los autos no bajan de precio, los planes son perores que los que estaban y no hay financiación bancaria.

En los otros, probablemente pueda haber financiación bancaria pero tratándose de los mismos destinatarios, menos posibilidades tendrán los trabajadores, incluso de la clase media, de acceder al auto 0 km.

Préstamos personales, para turismo, vestido y demás.

El resto de los financiamientos que anunció la presidenta, son préstamos con algunas novedades. Por ejemplo, a través de tarjeta de débito, algo que los bancos hasta ahora no habían hecho y no se sabe cómo instrumentarán. Por supuesto, sólo son aptos para trabajadores en blanco, porque los que trabajan en negro (casi el 50% de la población) no tiene bonos de sueldo ni tarjetas de débito.

Los préstamos para turismo caen en la misma consideración. Hoy, muchos argentinos, sin crédito, ya se preparan para veranear en Chile y Brasil, por lo que esta línea debería instrumentarse muy rápido. Las tarjetas de crédito nunca han sido generosas y los empresarios y comerciantes tampoco. Si alguien cree que le están financiando en 6 ó 12 cuotas sin interés sin recargarle el precio, goza de un estado de inocencia como para ponerlo en un cuadro, pero no de honor.

Hasta la canasta navideña parece un chiste del día de los inocentes. Todos los años, tradicionalmente,  los supermercadistas y hasta las cadenas de almaceneros las ofrecen sin necesidad de la intervención siquiera, de algún intendente. Y ahora Cristina presentó 6 variantes, que llegan, incluso, hasta una canasta ejecutiva de 110 pesos. ¿Qué tiene que hacer la presidenta cuidándole el bolsillo a la clase media alta o a los ejecutivos?

Una fiesta muy cara y para pocos

Evidentemente, esta fiesta de consumo a la que invita la Presidenta tiene dos alternativas posibles,dadas las características que tiene y el escenario que se presenta.

El escenario es muy simple. Tenemos trabajadores que están siendo despedidos. Los que tiene trabajo, están bastante endeudados y tienen la certeza de que no tendrán aumentos salariales. Un éxito sería mantener el trabajo. Así, ¿quién se va a endeudar?

En realidad, el problema del crédito es de las empresas y no tanto de los consumidores. Y para las empresas no aparecen condiciones razonables, salvo alguna mención difusa de las Pymes.

De todos modos, es muy probable que algunos accedan a créditos pero sabiendo que esta fiesta ha sido preparada para algunos pocos. Incluso, algunos endeudados en exceso tienen la percepción de que es probable, si la crisis se agrava, que todas estas deudas terminen en un gran jubileo y todos querrán comerse una porción, aunque sea pequeña, de la burbuja navideña.

Incluso, la última medida, de sacar "la tablita" del impuesto a las ganancias a los que ganan más de 7.000 pesos mensuales no parece una medida hecha con carácter redistributivo. Hubiera sido mucho más justo bajar 3 puntos el IVA, con la cual se beneficiaban más los trabajadores y los sectores más humildes que sacarles el impuesto a los sueldos altos. No hay trabajadores de clase media que ganen esos sueldos.

Los que verdaderamente estarán de fiesta son los evasores impositivos y los que se animen a blanquear plata. Pero, la verdad, ellos no necesitan canastas navideñas y festejarán con mucho champán, para hacerle honor a la burbuja de Cristina, que se “patinará” los ahorros jubilatorios en darle mejor vida a muy pocas personas, que –seguramente- son evasores previsionales.