Berlín y Bruselas pelean por el dinero del programa de coyuntura

El plan de Barroso aspira a la utilización de 200.000 millones de euros. Con estos fondos deberán pagarse tanto los grandes proyectos europeos como así también los nacionales, como por ejemplo los incentivos a los consumidores privados.

Barroso es el presidente de la Comisión Europea. Foto: EFE
Barroso es el presidente de la Comisión Europea. Foto: EFE

El programa coyuntural presentado hoy por la Unión Europea, que es el más grande presentado hasta el momento, comenzó con el forcejeo entre Bruselas (Bélgica) y Berlín (Alemania). El altercado gira, otra vez, en torno al dinero.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, desearía un mayor aporte proveniente de Alemania para relanzar la economía europea.

Para Barroso, el plan millonario del gobierno federal alemán es insuficiente. "Nuestra cifra esta mucho más cercana a la realidad", objetó hoy en Bruselas el portugués, conocido por ser más flexible a la hora de los gastos, a los berlineses, con costumbres más austeras.

El plan de Barroso aspira a la utilización de 200.000 millones de euros. Con estos fondos deberán pagarse tanto los grandes proyectos europeos como así también los nacionales, como por ejemplo los incentivos a los consumidores privados.

Los 27 estados miembros de la UE deberían movilizar conjuntamente 170.000 millones de euros y ceder en los próximos dos años otros 5.000 millones de euros de los fondos inutilizados del presupuesto de la UE.

En contrapartida, Bruselas pasará por alto en forma generosa la nueva deuda que emitan los estados miembros. Usando la jerga de la UE, aprovecharán al máximo la flexibilidad existente dentro del Pacto de Estabilidad Europeo.

La documentación de las autoridades en Bruselas permitieron conocer dónde los funcionarios de Barroso ven una mayor libertad de movimiento.

De acuerdo a estimaciones de la Comisión, Irlanda alcanzará en 2009 un déficit fiscal de 7,0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), notablemente superior al 3,0 por ciento permitido por el Pacto de Estabilidad.

El Reino Unido y Francia superarán también la meta con 5,6 por ciento y 3,5 por ciento, respectivamente. Por el contrario, Finlandia, con un superavit fiscal de 3,6 por ciento, tendría más posibilidades. Y Alemania permanecería, con un déficit fiscal de 0,2 por ciento, en una banda segura.

Cada país deberá calificar correspondientemente su posición inicial, prometió el comisario europeo de Asuntos Monetarios, Joaquín Almunia.

Asimismo, la Cominsión aclaró inequívocamente "por qué países miembros con difíciles situaciones presupuetarias tienen que hacer más que los que no la tienen". Al fin y al cabo, en un mercado común se ayudan a todos.

Para el paquete de 200.000 millones de euros, que corresponde al 1,5 por ciento de la producción europea, algunos deberán buscar más en lo profundo de sus bolsillos que otros. "Un uno por ciento no sería suficiente", remarcó Barroso.

Un uno por ciento o 130.000 millones de euros era la cifra que había puesto en juego la semana pasada el ministro de Econmía alemán, Michael Glos.

El presidente de la Comision opinó que Glos conoce bien la discusión en algunos de los países miembros de la UE y añadió explícitamente, consultado por Alemania, que "la situación constreñirá a estos países, contribuirán mucho más de lo que actualmente desean".

Y dos pasos por detrás de su jefe, el comisario Almunia advirtió que "la crisis financiera todavía no ha terminado".

"Es básicamente un grito de auxilio" resumió Daniel Gros, director de Centro de Estudios de Política Europea, el think tank de Bruselas, en referencia a la actuación de Barroso.

"La UE puede no concluir que se deban gastar los 200.000 millones de euros", agregó Gros. En consecuencia, Bruselas debería tener que conformarse con la decisión de los estados miembros de la UE.

La reacción de la canciller alemana, Angela Merkel, fue adecuadamente fría, de acuerdo a una ayudante de Barroso.

El gobierno federal rehusó dotar de fondos adicionales de la UE al paquete de coyuntura, dejó trascender Merkel. En estos temas, Berlín tiene una opinión "decididamente diferente" a la de las propuestas de Bruselas.

En dos semanas, Barroso dará pelea por obtener el dinero durante la cumbre de la UE. Él se comporta en forma optimista, mientras que muchos ciudadanos abandonan las esperanzas por tiempos mejores.

"La gente simplemente ya no tiene más dinero", se queja el vendedor de lotería que está al lado de las oficinas de Barroso en Bruselas. Cada vez menos personas creen en ganar la lotería: "Estamos vendiendo la mitad de lo que vendíamos hace dos meses. Este es el nivel más bajo de jugadores de lotería que jamás hayamos tenido", finalizó.