Después de los anuncios formulados por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Convención de la Unión Industrial Argentina, hubo expresiones al unísono de aprobación.
Entre los empresarios se pudieron escuchar desde expresiones moderadas hasta las más obsecuentes, algo ya habitual en el depreciado empresariado argentino, cada vez más dependiente del Estado, que cuando gana acumula y disfruta y cuando pierde pide ayuda estatal.
¿Qué efectividad real pueden tener las medidas anunciadas? En realidad, hasta que no se conozca el proyecto del ley es muy poco lo que se puede decir, por eso parecen –al menos- apresuradas declaraciones como la del presidente de FIAT, asegurando que “se ve que a este gobierno le preocupa la economía real”.
Todos los que dicen que estas medidas generarán reactivación o no tienen idea de lo que hablan o son terriblemente obsecuentes. Encarnan un coro que cantan melodías que nadie entiende ni saborea. Pero veamos las medidas anunciadas.
1-Repatriación de capitales: la medida está referida a los que sacaron sus capitales sin declararlos. Este “blanqueo” siempre chocó con un costado ético, porque es una ventaja para los que nunca pagaron impuestos y se los premia para vuelvan, en contraposición a los que arriesgaron, invirtieron, pagaron sus tributos y dieron trabajo.
Nadie sabe porqué razón quienes sacaron sus capitales hoy estarían dispuestos a traerlos y blanquear su situación, si las perspectivas no son buenas y las señales del gobierno cada día más confiscatorias.
Además, si no los trajeron antes, menos lo harán ahora. Y si los sacaron ahora (han salido más de 16.000 millones de dólares en el último año) seguramente no van a volver.
Además, los incentivos hoy no son atractivos. Por más descuentos que les hagan ¿cuantos arriesgarían sus capitales blanqueando y comprando títulos públicos?
2- Estímulo al blanqueo laboral de las Pyme: En realidad para las pyme el blanqueo no es atractivo porque ya ni siquiera pueden sostener la actual plantilla en blanco y el panorama es que el trabajo en negro aumentará. Las cargas impositivas sobre la nómina laboral atentan contra el trabajo registrado en las pymes. Antes de la crisis se mantenía en un 40%.
Las medidas anunciadas en sí mismas no producen un “shock de confianza”, como deslizó uno de los empresarios obsecuentes que siempre están cerca de los micrófonos para hacer mérito en el Reino.
Justamente, lo que Argentina ha perdido es la confianza y sin ella nadie quiere invertir. Y el que no genera confianza es el mismo gobierno. Estas medidas, vistas en perspectivas, perecen un sebo pero nadie puede asegurar que den resultado.
Porque las mismas industrias tiene un problema que es la falta de crédito y el crédito falta porque los ahorristas sacan sus pocos ahorros y guardan en dólares por desconfianza en las medidas que toma el gobierno.
Sin crédito se resiente el consumo, y con crédito caro no puede operar las empresas, mucho menos las Pyme. Sin crédito ¿cuántas pymes pueden blanquear el trabajo en negro?
Construcción: Dicen que el programa de construcción y obra pública se anunciará el 15 de diciembre, pero su desarrollo dependerá de la evolución de la situación fiscal, que no es buena, a pesar de que el gobierno cuente con los recursos del sistema jubilatorio.
Ministerio de la Producción: es una aspiración de los empresarios pero, en realidad, no es más que un nombre para reparticiones que ya funcionan bajo otra dependencia. Un ministerio no reactiva nada
El problema para las empresas es la caída de la demanda, tanto interna como externa. Faltan clientes y los pocos que comporan piden menos precio. Carecemos de crédito interno y la paridad cambiaria no asegura competitividad.
Indudablemente, Cristina y su equipo deberán ser más imaginativos y entender cómo funciona la economía para introducir medidas eficientes, porque estas no lo parecen, o al menos no son suficientes como para alcanzar los objetivos buscados.