Auguran que la Fed bajará la tasa de referencia

La menor presión inflacionaria tras la fuerte caída de los precios del petróleo le otorgó mayor margen de acción a los responsables de la política monetaria de Estados Unidos.

El jefe del banco emisor más poderoso del mundo evitó dar una respuesta clara. Una representante en el Congreso en Washington le preguntó hace unos días al jefe de la Fed, Ben Bernanke, si Estados Unidos estaba en recesión o no. Su respuesta: una recesión es un "término técnico" y no hace a la cuestión si la coyuntura de la mayor economía del mundo se denomina así o no.

Hasta hace poco había esperanzas fundadas de que Estados Unidos escaparía por escaso margen a cumplir los requisitos técnicos del término. Pero el congelamiento de los mercados crediticios, la sangría bursátil y la pérdida de puestos laborales en ciernes obliga a reformular la pregunta: ya casi nadie inquiere si existe, sino cuán brutal va a ser la recesión estadounidense.

Los augures de la economía ajustaron sus pronósticos sobre la decisión que tomará mañana la Fed. Parten de un recorte de entre medio y un punto porcentual sobre la tasa de referencia de actualmente 1,5 por ciento.

La menor presión inflacionaria tras la fuerte caída de los precios del petróleo le otorgó mayor margen de acción a los responsables de la política monetaria de Estados Unidos. Si la Fed va a una tasa de menos del uno por ciento, llegará a un nivel inferior al de la crisis de 2003/2004, con el que se buscaba en tiempos de Alan Greenspan salvar a la coyuntura de las consecuencias del estallido de la burbuja de la denominada Nueva Economía. Hoy está claro que la tasa extremadamente baja fue el prólogo al recalentamiento suicida de los mercados inmobiliario y crediticio, cuyas secuelas se sienten hoy.

En verdad no debe haber nadie mejor que Bernanke para saber dónde está parada exactamente la coyuntura estadounidense. Aun si se estabilizaran los mercados financieros "no se registrará una recuperación económica inmediata", dijo recientemente en Nueva York.

Por ahora sólo existen especulaciones sobre las consecuencias sobre la economía real. Pero los escenarios que trazan los expertos no son nada halagüeños. En Estados Unidos se perdieron 750.000 puestos laborales desde comienzos de año. La tasa de desempleo se encuentra con un 6,1 por ciento aún en un nivel relativamente aceptable para estándares de este país, pero los analistas económicos no descartan que pueda alcanzar el 10 por ciento de la población activa.

Una proyección del banco JP Morgan Chase pronostica que en Estados Unidos deben preverse tres trimestres de reducción de la producción y más allá de esto otros 12 trimestres de crecimiento muy débil, algo que no se registra desde la Segunda Guerra Mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera aún para este año un crecimiento del 1,6 por ciento de la economía estadounidense, pero para 2009 sólo un 0,1 por ciento. El mundo entero apenas escapará a la recesión, según el FMI, con un crecimiento global pronosticado del tres por ciento.

En el corto plazo se avecinan oscuros nubarrones. Una encuesta entre economistas vaticina que en el tercer trimestre de este año se registre en Estados Unidos una caída del 0,5 por ciento del PIB, sobre todo por la retención del dinero en manos de los consumidores. Sería la caída más fuerte desde la recesión de 2001. "Realmente no sé qué otra cosa podrían hacer los consumidores que retirarse a las trincheras", dijo el ex jefe de la Fed de Dallas Robert McTeer, quien añadió que "si todos actúan simultáneamente de la misma forma se ahoga la economía."

Es cierto que los precios petroleros se redujeron a la mitad en los últimos meses, lo que lleva a un alivio generalizado de los mercados. Pero ahora se constituye en una amenaza el imparable ascenso del dólar de las últimas semanas. Mientras se mantuvo débil la divisa estadounidense se promovían las exportaciones de su país de origen, contribuyendo al alicaído PIB. Ahora parece haber terminado esa posibilidad.

Pero no todos ven tan oscuro el futuro de la economía de Estados Unidos. "Podría ser que esta caída sea una de las más breves y suaves", escribió recientemente la prestigiosa revista de temas financieros "Barron's". Justificó el pronóstico en que se le estaba dando demasiado poca atención a la dramática baja de los precios de la energía. "Este amortiguador económico debería ayudar a equilibrar las brutales secuelas del problema crediticio y de la pérdida de bienestar derivado de acciones e inmuebles", explicó el medio especializado su visión esperanzada.