La entrada del entrenador de River Plate, Marcelo Gallardo, al campo de juego del estadio de Alianza Lima fue con una sonrisa, mientras su remera de entrenamiento blanca brilló bajo el sol de la tarde peruana.
Gallardo pidió la palabra en la ronda entre jugadores y cuerpo técnico, en el centro de campo de juego, que duró tres minutos. A jugar, a practicar y a entrenarse de cara a una nueva final de Copa Libertadores.
river
El estratega millonario de repente tomó distancia. Necesitó concentrarse. En ese ritual apeló a una libreta y una birome. Durante varios minutos repasó el papel, concentrado, sin escuchar ni mirar a nadie.
Los jugadores dispusieron de un "loco", se escucharon risas, se percibió distensión, pero Gallardo, a unos metros de ellos, sin prestarles atención, no quitó la mirada de esa libreta.
Trabajando en silencio mientras todos los riverplatenses no dejamos de creer. ??? pic.twitter.com/mwZzQePAH7
— River Plate (@RiverPlate) 22 de noviembre de 2019
¿Línea de cinco con Paulo Díaz? ¿Cómo contener a Gabriel Barbosa? ¿Cómo contrarrestar el poderío de Flamengo? ¿Mantener el equipo de "memoria"? Quizás fueron tópicos que se cruzaron por su mente.
Al cabo de unos minutos, acudió a sus laderos Matías Biscay y Hernán Buján e intercambiaron opiniones.
"Napoleón" prepara una nueva estrategia.