Casi de casualidad el Tomba se quedó con el triunfo ayer ante Independiente de Avellaneda. La mala puntería de la visita y la buena actuación del arquero Burián, le permitieron al Expreso quedarse con un nuevo triunfo en casa, el segundo al hilo. Claro no hay que dejar pasar por alto a Santiago García, porque otra vez fue determinante para que Godoy Cruz hoy festeje.
El juego exhibido por el Bodeguero en el Malvinas fue por momentos preocupante. Estuvo dominado casi todo el encuentro un por Independiente que, con un equipo nutrido de jugadores de buen pie y técnica, le movió la pelota al Tomba por todos lados y hasta hizo que su arquero Campaña sea espectador gran parte de los 90 minutos. Pero más allá de que el Rojo tenga recursos para manejar el juego, del otro lado tuvo a un equipo que se lo permitió.
Godoy Cruz volvió a sufrir la falta de generación de juego y esta vez fue peor porque el mediocampo se vio colpasado ante la supremacía de su rival, en esa zona de la cancha. En el primer tiempo la franja media del local fue un "colador" y la brecha con los delanteros fue ancha y profunda. En tanto la defensa se cerró bien aunque los laterales debieron transpirar bastante. De no ser por Burián y por la escasa puntería del Rojo, el Tomba se habría ido al descanso abajo en el marcador. Vale remarcar que en el primer tiempo el elenco de Larriera creo una sola situación de riesgo.
Para el complemento el Expreso salió un poco más decidido y repartió más el dominio, pero le duró poco e Independiente volvió a tomar las riendas. Justo en ese momento llegó un penal dudoso y una ejecución magistral del Morro. A partir de ahí el Tomba asumió un rol extremadamente defensivo, al igual que en los partidos anteriores. Basta con que consiga una mínima ventaja para que el equipo regale pelota y campo.
Fueron más de 30 minutos de sufrimiento para los hinchas, que vieron cómo su equipo se refugiaba cada vez más. Y en esos momentos de asedio, apareció el Morro descolgando centros, aguantando el balón, recibiendo faltas, etc. En fin, cada intervención del charrúa fue un respiro para Godoy Cruz. Finalmente el Rojo no pudo quebrar a un Tomba limitadísimo desde lo futbolístico.
Tras el partido Larriera confesó que todavía le falta mucho a este equipo. Entonces el hincha Tombino deberá armarse de paciencia, acostumbrase a este tipo de partidos, a sufrir la falta de juego y a apelar a las individualidades, hasta que el DT le encuentre el punto al equipo.
Leonardo Burián (7): Fue clave con tres atajadas que tenían destino de gol. En las otras fue beneficiado por la falta de puntería de los jugadores del Rojo.
Cristhian Báez (5): Empezó mostrándose como opción ofensiva, pero después se dedicó a cuidar su zona ante las subidas de Sánchez Miño y compañía. Alternó buenas y malas.
Leonel Galeano (6): No estuvo fino en un comienzo y hasta se lo notó dubitativo con la pelota. Después se afianzó y fue voz de mando cuando el Tomba se dedicó a defender.
Diego Viera (6): En sintonía con su compañero de zaga. No especuló en la marca y cuando tuvo que despejar el balón.
Fabrizio Angileri (4): Sufrió todo el partido. Meza, Fernández y Erviti no lo dejaron tranquilo y por eso el Turco no pudo pasar la mitad de la cancha.
Guillermo Fernández (4): Se notó que hacía tiempo no jugaba. Tuvo poco contacto con el balón y no fue preciso en sus enviós. No colaboró con la marca.
Juan Andrada (3): Tal vez, el que peor la pasó en el equipo. Su esfuerzo en la marca no alcanzó ante el manejo de balón que tuvo el mediocampo visitante. Se vio desbordado y hasta entregó mal la pelota. Le faltó un compañero.
Gastón Giménez (5): Arrancó con dominio del balón y algunos pases. Luego perdió la brújula y se dedicó a tratar de cortar el juego del rival y a enviarle pelotazos al Morro.
Victorio Ramis (4): Estuvo incómodo como carrilero por izquierda, teniendo en cuenta que es delantero. No fue una buena opción en ataque y en varias oportunidades perdió la pelota o la repartió mal.
Javier Correa (5): No logró hacer pie en el partido. La pelota le llegó poco y nada, y a pesar de que se movió por derecha e izquierda, no pudo involucrarse con el juego. Se fue muy caliente cuando lo cambiaron.
Santiago García (7): Como es una costumbre, su inteligencia y habilidad fueron vitales. No estuvo fino en el primer tiempo, pero en el complemento y con el equipo en modo defensivo, sacó a relucir su picardía y su buen manejo de pelota. Otra vez se fue ovacionado.
Fabio Verdugo (4): Entró para colaborar con el mediocampo pero no lo consiguió.
Juan Garro (5): Ingresó por Correa y se dedicó a perseguir los pelotazos largos.
Fabián Henríquez (-): Reemplazó a Andrada y tampoco pudo solucionar el problema de la marca.