El severo código de conducta en el fútbol chileno

Un nuevo código de conducta para los hinchas del fútbol chileno fue aprobado con disposiciones que castigan cantos racistas y homofóbicos.

Foto: @Emol
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 Un nuevo código de conducta para los simpatizantes del fútbol chileno fue aprobado hoy por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional chilena (ANFP), con disposiciones que castigan comportamientos como cantos racistas y homofóbicos, el ingreso de bengalas al estadio, el uso de punteros láser o el lanzamiento de objetos al campo de juego, con la prohibición de entrada a los estadios por periodos desde seis meses hasta cinco años.

El Protocolo de Aplicación del Derecho de Admisión estableció una escala de sanciones en función de la gravedad de cada uno de los 41 comportamientos recogidos en esta normativa, llegando a prohibiciones de acceso a los recintos deportivos de hasta 5 años en el caso considerado más grave, como la entrada al estadio portando armas de fuego o artefactos explosivos.

Las conductas inapropiadas consideradas de carácter leve, entre las que destaca el ingreso y la colocación de lienzos no permitidos en las tribunas de los estadios, implican 6 meses de sanción.

Mientras que las infracciones consideradas poco graves, como el uso de punteros láser, la detención por desórdenes en la vía pública o el porte o consumo de alcohol y drogas en el estadio, serán sancionadas con un año de prohibición de ingreso al recinto.

Dentro de los comportamientos considerados graves destacan la expresión de cantos de carácter discriminatorio, el lanzamiento de objetos contundentes y el intento de ingreso con bengalas o fuegos artificiales, todas ellos sancionables con 2 años de impedimento de entrada al estadio.

El ingreso a la cancha sin autorización, la detonación de bengalas, la posesión de arma blanca y el intento de agresión a jugadores, técnicos o personal del estadio son consideradas conductas muy graves y serán castigadas con 3 años sin acceder al recinto.

La ANFP y los propios clubes serán los encargados de llevar a cabo las fiscalizaciones, aplicar las sanciones, en caso necesario, y velar por el cumplimiento de las mismas.

Una comisión formada por los clubes profesionales redactó esta normativa, que fue aprobada por el consejo de presidentes, ante los repetidos casos de violencia ocurridos entre hinchadas rivales antes, durante y después de los partidos, además de la proliferación de cantos discriminatorios en los estadios que ya le costaron a Chile una sanción por parte de la FIFA de una multa y el cierre del Estadio Nacional durante dos fechas el pasado año 2016.