Nadal gana un botín doble ante Djokovic

El español no sólo se metió en la final del Masters de Madrid, sino que se sacó la espina de haber perdido los últimos siete duelos ante el serbio.

Foto: DPA
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"No es una victoria más", asegura Carlos Moyá en la puerta del vestuario de la Caja Mágica después de que su pupilo Rafael Nadal tumbara a Novak Djokovic por primera vez en tres años. Minutos más tarde el tenista español le lleva la contraria en la sala de prensa: "Ganar a Novak es un extra de satisfacción, pero es un partido más".

¿Entonces? ¿A quién hay que creer? Posiblemente a Moyá. ¿Por qué? Porque Nadal, campeón de 14 Grand Slam, intenta siempre restar trascendencia a los triunfos y a las derrotas. Y porque Nadal celebró el último punto como si se quitara una mochila de 20 kilos.

Además, los números decían que el de hoy, el cara a cara número 50 entre los dos ex números uno, no era un partido más: el español llevaba sin ganar a Djokovic desde la final de Roland Garros de 2014. Lo que siguió a ese partido en la rivalidad entre ambos fueron siete victorias del serbio con 15 sets a favor y cero en contra.

"Novak le ha hecho mucho daño a Rafa en los últimos años", señaló hoy Moyá, que se unió en diciembre al equipo técnico de Toni Nadal. "Hemos dado un golpe en la mesa".

"Yo tenía ganas de ver un partido de Rafa con un rival como Djokovic y Rafa ha respondido. Ha jugado a un nivel muy alto", añadió el ex número uno del ranking mundial. "La victoria tiene una importancia mayor después de las siete derrotas consecutivas. No es una victoria más. Esta victoria le va a dar mucha confianza".

Es cierto que Djokovic llegaba al duelo posiblemente en su peor momento de las últimas tres temporadas, inmerso en un bache anímico que no le permitió luchar por los principales títulos de 2017, pero Djokovic es Djokovic, el único tenista que maltrató de forma continuada a Nadal en el circuito.

Es Djokovic el que le ganó tres finales de Grand Slam y cuatro de Masters 1000 entre marzo de 2011 y enero de 2012. Es Djokovic el que le ganó 11 de los 12 últimos partidos. Es Djokovic el que ostenta un 14-9 en finales ante Nadal y un 26-24 a favor en el balance global.

"Es uno de los mejores de la historia de nuestro deporte", avisó en la previa Nadal, un tenista que sólo perdió este año ante el suizo Roger Federer, tres veces, y el estadounidense Sam Querrey.

El campeón de 14 Grand Slam arrancó este año alcanzando las finales de Australia, Acapulco y Miami antes de ganar los títulos de Montecarlo y Barcelona, pero necesitaba medirse y ganar a un rival de la talla del serbio en la gira de arcilla.

Nadal hizo historia en Montecarlo y Barcelona las últimas semanas al levantar su décima corona en cada torneo, un hito sin precedentes. Pero de esos diez partidos que disputó camino de los títulos sólo tres fueron ante tenistas del "top 20" y apenas uno ante un "top 10". Hacía falta un oponente de la entidad de Djokovic para confirmar del todo su gran momento.

"Es cierto que algunos partidos son más importantes que otros", concedió Nadal, que el 3 de junio cumplirá 31 años. "Pero yo sólo estoy aquí para jugar del mejor modo posible, para jugar mi mejor tenis. Por supuesto que ganar a un rival como Novak te da mucha confianza. Demuestra que estás trabajando del modo correcto", añadió, aunque de inmediato echó el freno de mano.

"Es sólo un partido más. Como dije ayer, lo que tiene de importante es que me da la oportunidad de estar en otra final, de ganar otro título. Momentáneamente ganar a un rival como Djokovic es un extra de satisfacción, pero ya está", cerró Nadal, a las puertas de su trigésimo título de Masters 1000.

Su rival en la final saldrá del duelo entre el austríaco Dominic Thiem o el uruguayo Pablo Cuevas, que se miden en la otra semifinal.

Ignacio Encabo (DPA)