Tras diez días de incertidumbre, Rafael Nadal pondrá a prueba mañana el estado de su rodilla derecha cuando se enfrente al belga David Goffin en su estreno en el Masters de Londres, su última asignatura pendiente en el tenis.
Salvo un inconveniente de último momento, Nadal saltará a la pista del estadio O2 el lunes por la noche para disputar el torneo final de una temporada inolvidable. La gran pregunta ya no es si jugará, sino en qué condiciones lo hará y en qué medida podrá convivir con el dolor a lo largo de la semana.
Hoy, el número uno del mundo entrenó durante una hora y media con su compatriota Pablo Carreño, primer suplente del torneo que reúne a los ocho mejores de la temporada, con aparente normalidad. No exhibió problemas de movilidad, aunque se le vio por momentos fastidioso e impreciso en la pista 2 del complejo, una ruidosa carpa que no dejaba de sacudirse por el gélido viento londinense.
En el set de práctica que jugaron, Carreño se impuso en un tie-break que terminó con una doble falta de Nadal. "Si quieres un punto más, te dejo", bromeó Carreño en un momento de distensión.
Nadal llega al torneo entre algodones debido a una sobrecarga por estrés que sufre en el tendón rotuliano de la rodilla derecha. El problema, que se manifestó por primera vez en el final de la gira asiática, le impidió participar en Basilea y le obligó a retirarse antes de su duelo de cuartos de final de París ante el serbio Filip Krajinovic.
El español visitó de urgencia en Barcelona a Ángel Ruiz Cotorro, su médico de confianza, quien certificó que no es una lesión en principio grave y que se trata de una sobrecarga producto de la acumulación de encuentros en la temporada. Nadal inició entonces una carrera contrarreloj de diez días para poder estar en el Masters, un torneo que nunca pudo ganar.
Tras unos días de descanso, el español elevó las exigencias en las últimas prácticas, derrotando en los entrenamientos a jugadores como el croata Marin Cilic o el alemán Alexander Zverev. Sin embargo, sus declaraciones no acabaron por despejar las dudas.
"Pienso en la rodilla a diario y lo estoy evaluando día a día. Todo dependerá de cómo me sienta, de cómo mejore", señaló el viernes Nadal en rueda de prensa.
Hoy, sin embargo, aseguraron a dpa desde su entorno que mañana estará listo para jugar.
Goffin, su primer rival en el Grupo Pete Sampras (que completan el austríaco Dominic Thiem y el búlgaro Grigor Dimitrov), no debería presentar grandes dificultades a Nadal en condiciones normales. El español ganó sus dos encuentros ante el belga, ambos disputados este año en la arcilla de Montecarlo y Madrid. El número ocho del ranking jugará su primer Masters completo después de haber disputado el año partido un encuentro como suplente.
Un premio para olvidar las molestias
Tras entrenar con Carreño al mediodía, Nadal recibió por la tarde local el premio de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) al mejor jugador de la temporada 2017.
El español, que ya se aseguró terminar el año como líder del ranking por cuarta vez en su carrera tras 2008, 2010 y 2013, recibió la copa de manos del presidente de la ATP, Chris Kermode.
Vestido de traje y corbata, Nadal fue ovacionado y galardonado tras el encuentro que el suizo Roger Federer ganó ante el estadounidense Jack Sock en el inicio del certamen.
"Ha sido una temporada fantástica, muy emotiva después de todas las cosas que he pasado en los últimos años, todas las lesiones", dijo Nadal, micrófono en mano, en el O2 Arena. "Mejor imposible", resumió.
"Tener este trofeo otra vez conmigo es algo que hace un año nunca hubiera pensado que iba a suceder. Significa mucho para mí", agregó el ganador de 16 títulos de Grand Slam.
"Nada de esto hubiera sido posible sin mi familia y sin mi equipo. Han sido momentos duros, pero todos siguieron creyendo que cosas así serían posibles otra vez. Sin el trabajo de ellos, seguramente no hubiera estado aquí otra vez".
Tras un 2016 marcado por las lesiones, Nadal vivió un espectacular regreso en 2017 para convertirse, a sus 31 años, en el jugador más veterano en terminar el año como número uno.
El español ganó su décimo Roland Garros y se impuso también en el Abierto de Estados Unidos, además de ser finalista en Australia. A ello añadió las coronas en los Masters 1000 de Montecarlo y Madrid y los títulos en Barcelona y Pekín.
Tomás Rudich (DPA)