Para unos fueron 549 segundos de magia, para otros una noche de Balón de Oro. Para el propio Neymar, el epatante 6-1 del Barcelona sobre el Paris Saint-Germain en la Liga de Campeones fue el punto máximo en su carrera.
"El mejor partido que he jugado en mi vida", admitió un extasiado Neymar tras la victoria de su equipo en la noche del miércoles en el Camp Nou, la primera vez en la historia de la máxima competición europea de fútbol en la que se remonta un 4-0 en contra de la ida.
Si el Barcelona está por décimo año consecutivo en cuartos de final de la Champios se debe en gran medida a la habilidad, viveza y fe del delantero brasileño, que del minuto 88 al 95 anotó un quirúrgico gol de falta, marcó de penal el 5-1 y asistió a Sergi Roberto para el delirio definitivo.
"Una noche digna de un Balón de Oro", tituló hoy el diario "Marca". Los números hablan efectivamente de un partido de número uno. Tres veces disparó al arco y anotó dos goles. Además, fue una auténtica pesadilla por la banda izquierda, donde provocó el penal que sirvió a Lionel Messi para anotar el 3-0.
En un duelo en el que el crack argentino no dominó el juego como suele hacerlo, Neymar se arrogó el papel de líder e hizo un lío (o quizá un "Leo") a la aturdida defensa parisina.
Con su actuación, el brasileño de 25 años espantó, aunque sea por unos días, el fantasma de la "Messidependencia" que recorre Barcelona cada vez que el equipo se resiente cuando el 10 argentino atraviesa una época de vuelo raso.
Al igual que su compañero de ataque, el sudamericano convive fuera de la cancha con un proceso legal que lo lleva cada cierto tiempo a los titulares por las irregularidades fiscales en su fichaje. Sin embargo, Neymar parece manejar como pocos la presión.
Lo hizo cuando lideró a Brasil a la conquista de los Juegos Olímpicos de Río, después de un arranque de torneo en el que todo fueron críticas en su país y que terminó con el delantero renunciando a la cinta de capitán. Y lo hizo el miércoles con el Barcelona en un día en el que se hablaba de fin de ciclo.
"Llevaba una semana ansioso, loco por jugar el partido e intentar hacer historia con el Barça. Parece que no llegaba nunca, pero al final ha sido maravilloso", dijo Neymar.
El brasileño reanimó al Barcelona cuando parecía muerto, y de paso aprovechó un partido de repercusión planetaria para salir otro poco más de la sombra de Messi, el hombre sobre el que todo gira en el club azulgrana.
Puede que el argentino creyera que lanzar un segundo penal era un riesgo excesivo, pero el hecho de que cediera el relevo a Neymar en un momento tan decisivo es un gesto que no pasó inadvertido.
Desde que llegó al equipo en 2013, el brasileño supo asumir su papel secundario respecto al cinco veces Balón de Oro, pero no hay duda de que el brasileño, cinco años menor, tiene sus propias metas. Sobre él quiere construir el futuro el Barcelona, y la noche del miércoles alimenta esa ambición.
Ignacio Naya (DPA)